TATVAMASI "Tú eres eso" - AHAM BRAHMASMI " Yo soy Brahman" - AYAMATMA BRAHMAN "Este Yo es Brahman" - PRAJÑANAM BRAHMAN "La Conciencia es Brahman" - SATCHIDANANDAM BRAHMAN "La eterna existencia, la conciencia eterna, la eterna paz es Brahman".
"Mi enseñanza no es una filosofía. Es el resultado de experiencia directa. Mi enseñanza es un medio de practicar, no algo a lo que aferrarse o motivo de adoración. Mi enseñanza es como una balsa que permite cruzar el río. Sólo un tonto llevaría la balsa de vuelta después de haber llegado y alcanzado la otra orilla de la liberación. " - Buddha
"Los grandes sabios no se identifican con ninguna religión o credo particular. Están por encima de ese tipo de distinciones. Ellos pertenecen a toda la humanidad." - Swami Rama

"Sirve, ama, da, purifícate, medita y realízate. Sé bueno, haz el bien, sé amable y compasivo. Pregúntate: ¿Quién soy yo? Conoce el Ser y sé libre." - Sri Swami Sivananda Maharaj

"No te quedes sentado en forma ociosa. Sabe que tú eres Divino en tu naturaleza esencial. Tú no has venido aquí a llorar y a lamentarte. Afirma tu Divina naturaleza. Despierta! Levántate! Tú eres un peregrino en el sendero de la Verdad." - Swami Chidananda
Si hay una constante en todas las fuentes de yoga, esa es su insistencia en el carácter “secreto” de su enseñanza. El secretismo es la forma de salvaguardar la transmisión íntegra y protegerla de contaminaciones externas. Aunque actualmente el acceso a todo tipo de información es libre, rápido y cómodo, el carácter secreto del yoga sigue estando vigente. Cabe distinguir entre “información”, a la cual se puede acceder de manera casi ilimitada, y “conocimiento”, cuyo acceso está tan restringido hoy como siempre lo ha estado. En la tradición india, el conocimiento es un bien que se merece y conquista, no un derecho que tienen todos los hombres por igual, a modo de como se entiende en el mundo moderno. Tradicionalmente, el acceso a los textos clásicos estaba restringido a iniciados en yoga, principalmente porque su comprensión dependía directamente de su práctica. De esta forma, se evitaban malas lecturas manteniendo la escritura en secreto. Actualmente, casi todo el mundo puede tener acceso a la lectura de estas obras o a alguna de sus traducciones. Sin embargo, de todos los que tendrían acceso a la lectura, verdaderamente muy pocos se interesarán por las obras, y de esos, otros pocos las leerán. De esos escasos lectores, alguno será practicante de yoga. Y de esos practicantes, quizá alguno llegue a comprender su contenido. De esta manera, se puede entender que la restricción de este tipo de textos sigue siendo la misma que cuando fueron redactados por primera vez. La única diferencia es que tradicionalmente se evitaban las lecturas inapropiadas a través del secretismo, y en el mundo moderno, el libre acceso a la información propicia que algunos confundan “información” con “conocimiento”. Más allá de esas distinciones, el conocimiento verdadero sigue estando protegido como siempre lo estuvo. - José A. Offroy

martes, 16 de septiembre de 2014

SRIMAD BHAGAVATAM - Vyasadeva - Primer Canto - part 4

CAPÍTULO 7

1.7.1 — Ṛṣi Śaunaka preguntó: ¡Oh, Sūta!, el gran Vyāsadeva, el trascendentalmente poderoso, lo oyó todo de labios de Śrī Nārada Muni. Por lo tanto, ¿qué hizo él después de la partida de Nārada?

1.7.2 — Śrī Sūta dijo: en la ribera occidental del río Sarasvatī, el cual está íntimamente relacionado con los Vedas, hay en Śamyāprāsa una cabaña para meditar que anima las actividades trascendentales de los sabios.

1.7.3 — En ese lugar y en su propio āśrama, el cual estaba circundado por árboles de baya, Śrīla Vyāsadeva se sentó a meditar, después de tocar agua para purificarse.

1.7.4 — Así pues, él fijo la mente, ocupándola de un modo perfecto mediante el proceso de vincularla al servicio devocional (bhakti-yoga) sin ningún vestigio de materialismo, y de esa manera vio a la Absoluta Personalidad de Dios con Su energía externa, la cual estaba bajo completo control.

1.7.5 — Debido a esta energía externa, la entidad viviente, aunque es trascendental a las tres modalidades de la naturaleza material, cree ser un producto material, y por ello pasa por las reacciones de los sufrimientos materiales.

1.7.6 — Los sufrimientos materiales de la entidad viviente, los cuales son superfluos, pueden ser mitigados directamente mediante el proceso vinculador del servicio devocional. Pero las masas no saben esto, y, por lo tanto, el erudito Vyāsadeva recopiló esta Escritura védica, que está relacionada con la Verdad Suprema.

1.7.7 — Simplemente por prestarle oídos a esta Escritura védica, el sentimiento de querer rendirle amoroso servicio trascendental al Señor Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, brota de inmediato, para extinguir el fuego de la lamentación, la ilusión y el temor.

1.7.8 — El gran sabio Vyāsadeva, después de recopilar el Śrīmad-Bhāgavatam y revisarlo, se lo enseñó a su propio hijo, Śrīla Śukadeva Gosvāmī, quien ya estaba dedicado a la autorrealización.

1.7.9 — Śrī Śaunaka le preguntó a Sūta Gosvāmī: Śrīla Śukadeva Gosvāmī ya se encontraba en el sendero de la autorrealización, y, por ende, estaba satisfecho con su propio ser. Así pues, ¿por qué se tomó la molestia de someterse al estudio de una Escritura tan vasta como ésta?

1.7.10 — Todas las diferentes variedades de ātmārāmas (aquellos que disfrutan del ātmā, o el ser espiritual), especialmente aquellos que están establecidos en el sendero de la autorrealización, aunque están liberados de todas las clases de cautiverio material, desean prestarle servicio devocional puro a la Personalidad de Dios. Eso significa que el Señor posee cualidades trascendentales, y, en consecuencia, puede atraer a todo el mundo, incluso a las almas liberadas.

1.7.11 — Śrīla Śukadeva Gosvāmī, el hijo de Śrīla Vyāsadeva, no sólo era trascendentalmente poderoso, sino que además era muy querido por los devotos del Señor. Así pues, él se sometió al estudio de esta gran narración (el Śrīmad-Bhāgavatam).

1.7.12 — Sūta Gosvāmī se dirigió, pues, a los ṛṣis encabezados por Śaunaka, y les dijo: Ahora he de comenzar la narración trascendental acerca del Señor Śrī Kṛṣṇa, y los relatos acerca del nacimiento, las actividades y la liberación del rey Parīkṣit, el sabio entre los reyes, así como los relatos acerca de cómo los hijos de Pāṇḍu renunciaron al mundo.

1.7.13-14 — Cuando los respectivos guerreros de ambos bandos, es decir los Kauravas y los Pāṇḍavas, fueron matados en el campo de batalla de Kurukṣetra y alcanzaron los destinos que merecían, y cuando el hijo de Dhṛtarāṣṭra, con la espina rota, cayó y se lamentó, habiendo sido golpeado por la maza de Bhīmasena, el hijo de Droṇācārya (Aśvatthāmā) decapitó a los cinco hijos de Draupadī mientras dormían, y se los entregó como un premio a su amo, pensando neciamente que éste se sentiría complacido. Duryodhana, sin embargo, desaprobó el atroz acto, y no se mostró complacido en lo más mínimo.

1.7.15 — Draupadī, la madre de los cinco hijos de los Pāṇḍavas, después de oír de la masacre de sus hijos, comenzó a gritar de dolor, con los ojos llenos de lágrimas. Tratando de apaciguarla ante su gran pérdida, Arjuna le habló de la siguiente manera:

1.7.16 — ¡Oh, gentil dama!, cuando yo te obsequie con la cabeza de ese brāhmaṇa, después de decapitarlo con las flechas de mi arco Gāṇḍīva, habré entonces de enjuagar las lágrimas de tus ojos y tranquilizarte. Luego, tras quemar los cuerpos de tus hijos, podrás bañarte subida sobre su cabeza.

1.7.17 — Arjuna, a quien el infalible Señor guía como amigo y como auriga, satisfizo así a la querida señora mediante esas afirmaciones. Luego, vistiendo su armadura, portando armas terribles y montándose en su cuadriga, comenzó a seguir a Aśvatthāmā, el hijo de su maestro de milicia.

1.7.18 — Aśvatthāmā, el asesino de los príncipes, viendo desde una gran distancia que Arjuna se dirigía hacia él a gran velocidad, huyó en su cuadriga, presa de pánico, sólo para salvar su vida, tal como Brahmā huyó por temor a Śiva.

1.7.19 — Cuando el hijo del brāhmaṇa (Aśvatthāmā) vio que sus caballos estaban cansados, consideró que no tenía ninguna posibilidad de protegerse fuera de hacer uso del arma máxima, el brahmāstra (arma nuclear).

1.7.20 — Como su vida estaba en peligro, tocó agua con santidad y se concentró en el canto de los himnos para lanzar armas nucleares, aunque él no sabía como retirar dichas armas.

1.7.21 — Inmediatamente después, una deslumbrante luz se difundió en todas las direcciones. Era tan feroz, que Arjuna consideró que su propia vida estaba en peligro, y, en consecuencia, comenzó a hablarle al Señor Śrī Kṛṣṇa.

1.7.22 — Arjuna dijo: ¡Oh, mi Señor Śrī Kṛṣṇa!, Tú eres la todopoderosa Personalidad de Dios. No existe límite a Tus diferentes energías. Por lo tanto, sólo Tú eres competente para infundir valor en los corazones de Tus devotos. Todo el que se encuentra en las llamas de los sufrimientos materiales, puede encontrar únicamente en Ti el sendero de la liberación.

1.7.23 — Tú eres la Personalidad de Dios original que se expande por todas las creaciones y que es trascendental a la energía material. Tú has anulado los efectos de la energía material a causa de Tu potencia espiritual. Tú siempre estás situado en el estado de bienaventuranza eterna y conocimiento trascendental.

1.7.24 — Y aun así, aunque Tú estás más allá del alcance de la energía material, pones en práctica los cuatro principios de la liberación, caracterizados por la religión, etc., en aras del bien máximo de las almas condicionadas.

1.7.25 — Así pues, Tú desciendes como encarnación, para quitar la carga del mundo y para beneficiar a Tus amigos, especialmente aquellos que son Tus devotos exclusivos y que están absortos en meditar en Ti.

1.7.26 — ¡Oh, Señor de señores!, ¿cómo es posible que esta peligrosa refulgencia se esté difundiendo por todas partes? ¿De dónde procede? Yo no puedo entenderlo.

1.7.27 — La Suprema Personalidad de Dios dijo: He de hacerte saber que este es el acto del hijo de Droṇa. Él ha lanzado los himnos de la energía nuclear (brahmāstra), y no sabe como retirar el deslumbrante fulgor. Él ha hecho eso como un acto desesperado, por temor a la muerte inminente.

1.7.28 — ¡Oh, Arjuna!, únicamente otro brahmāstra puede contrarrestar esta arma. Como tú eres experto en la ciencia militar, subyuga el deslumbrante fulgor de esta arma con el poder de tu propia arma.

1.7.29 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Al oír a la Personalidad de Dios decir esto, Arjuna tocó agua para purificarse, y, después de dar vueltas alrededor del Señor Śrī Kṛṣṇa, lanzó su arma brahmāstra para contrarrestar la otra.

1.7.30 — Cuando los rayos de los dos brahmāstras se unieron, un gran círculo de fuego, como el disco del Sol, cubrió todo el espacio sideral y todo el firmamento de los planetas.

1.7.31 — Toda la población de los tres mundos fue abrasada por el calor combinado de las armas. Todo el mundo recordó el incendio sāmvartaka que ocurre en el momento de la aniquilación.

1.7.32 — Viendo, pues, la perturbación de la generalidad de la gente y la inminente destrucción de los planetas, Arjuna retiró de inmediato ambas armas brahmāstras, tal como lo deseaba el Señor Śrī Kṛṣṇa.

1.7.33 — Arjuna, con sus ojos ardiendo de ira como dos bolas rojas de cobre, arrestó diestramente al hijo de Gautamī, y lo ató con sogas como a un animal.

1.7.34 — Después de haber atado a Aśvatthāmā, Arjuna quiso llevarlo al campo militar. La Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa, mirando con Sus ojos de loto, le habló al iracundo Arjuna.

1.7.35 — El Señor Śrī Kṛṣṇa dijo: ¡Oh, Arjuna!, no debes exhibir misericordia y liberar a este familiar de un brāhmaṇa (brahma-bandhu), pues él ha matado a unos niños inocentes mientras dormían.

1.7.36 — Una persona que conoce los principios de la religión no mata a un enemigo que está descuidado, embriagado, demente, dormido, temeroso o desprovisto de su cuadriga. Ni tampoco mata a un niño, a una mujer, a una criatura tonta o a un alma rendida.

1.7.37 — Una persona cruel y despreciable que mantiene su existencia a costa de la vida de otros, merece ser matada por su propio bien, pues de lo contrario irá hacia abajo por sus propias acciones.

1.7.38 — Además, Yo personalmente te oí prometerle a Draupadī que le llevarías la cabeza del asesino de sus hijos.
1.7.39 — Este hombre es un homicida y asesino de los miembros de tu propia familia. No sólo eso, sino que además ha disgustado a su amo. Él no es más que los quemados residuos de su familia. Mátalo de inmediato.

1.7.40 — Sūta Gosvāmī dijo: A pesar de que Kṛṣṇa, quien estaba examinando a Arjuna en religión, alentó a este último a matar al hijo de Droṇācārya, a Arjuna, una gran alma, no le gustó la idea de matarlo, pese a que Aśvatthāmā era el monstruoso asesino de los miembros de la familia de Arjuna.

1.7.41 — Después de llegar a su propio campamento, Arjuna, junto con su querido amigo y auriga (Śrī Kṛṣṇa), le confió el asesino a su amada esposa, la cual se estaba lamentando por los hijos asesinados.

1.7.42 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Draupadī vio entonces a Aśvatthāmā, quien estaba atado con sogas como un animal, y el cual estaba callado por haber perpetrado el más infame de los homicidios. Ella, debido a su naturaleza femenina y a que era buena y de buen comportamiento por naturaleza, le ofreció los respetos que se le deben a un brāhmaṇa.

1.7.43 — Ella no podía tolerar que Aśvatthāmā estuviera atado con sogas, y siendo una dama leal, dijo: Suéltalo, que es un brāhmaṇa, nuestro maestro espiritual.

1.7.44 — Fue por la misericordia de Droṇācārya que tú aprendiste el arte militar de lanzar flechas y el arte confidencial de controlar las armas.

1.7.45 — Sin duda que él (Droṇācārya) aún está existiendo, pues su hijo lo está representando. Su esposa Kṛpī no realizó un satī con él, porque tenía un hijo.

1.7.46 — ¡Oh, tú, el muy afortunado, que conoces los principios religiosos!, no es bueno para ti causarles aflicción a gloriosos miembros de la familia, los cuales siempre son respetables y dignos de adoración.

1.7.47 — Mi señor, no hagas que la esposa de Droṇācārya llore como yo. Yo estoy afligida por la muerte de mis hijos. Ella no tienen por qué llorar constantemente como yo.

1.7.48 — Si la orden administradora de los reyes, abandonando el control de los sentimientos, ofende a la orden brāhmaṇa y los enfurece, el fuego de esa furia quema entonces todo el cuerpo de la familia real y les trae pesar a todos.

1.7.49 — Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, brāhmaṇas!, el rey Yudhiṣṭhira respaldó plenamente las afirmaciones de la Reina, las cuales estaban de conformidad con los principios de la religión, eran gloriosas, y estaban justificadas, llenas de misericordia y equidad, y exentas de duplicidad.

1.7.50 — Nakula y Sahadeva (los hermanos menores del Rey) y también Sātyaki, Arjuna, la Personalidad de Dios - el Señor Śrī Kṛṣṇa, el hijo de Devakī - , y las damas y los demás, estuvieron todos unánimemente de acuerdo con el Rey.

1.7.51 — Bhīma, sin embargo, no estuvo de acuerdo con ellos, y recomendó matar a ese criminal, el cual, iracundo y sin ningún fin ni provecho alguno para él ni para su amo, había asesinado a unos niños que dormían.

1.7.52 — Caturbhuja (el de cuatro brazos), o la Personalidad de Dios, después de oír las palabras de Bhīma, Draupadī y los demás, vio la cara de Su querido amigo Arjuna, y comenzó a hablar como si estuviera sonriendo.

1.7.53-54 — La Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa dijo: No se debe matar al amigo de un brāhmaṇa, pero sí se debe hacerlo si es un agresor. Todos esos veredictos están en las Escrituras, y debes actuar de conformidad con ellos. Debes cumplir la promesa que le hiciste a tu esposa, y también debes actuar de manera de satisfacernos a Bhīmasena y a Mí.

1.7.55 — Justo entonces, Arjuna pudo entender lo que el Señor perseguía con Sus órdenes equívocas, y así, con su espada, le cortó a Aśvatthāmā tanto el cabello como la joya que llevaba en la cabeza.

1.7.56 — Él (Aśvatthāmā) ya había perdido su brillo corporal debido al infanticidio, y ahora, además, habiendo perdido la joya que llevaba en la cabeza, perdió aún más la fuerza. Así pues, fue desatado y echado fuera del campo.

1.7.57 — Cortarle el cabello, despojarlo de su riqueza y echarlo de su residencia, son los castigos prescritos para el pariente de un brāhmaṇa. No existe mandamiento que prescriba matar su cuerpo.

1.7.58 — Después de eso, Draupadī y los hijos de Pāṇḍu, sobrecogidos de pesar, les hicieron los debidos rituales a los cadáveres de sus familiares.


CAPÍTULO 8

1.8.1 — Sūta Gosvāmī dijo: Luego, los Pāṇḍavas, deseando repartirles agua a los parientes muertos que lo habían deseado, fueron al Ganges con Draupadī. Las damas iban delante.

1.8.2 — Habiéndose lamentado por ellos y habiendo ofrecido suficiente agua del Ganges, se bañaron en el río, cuyas aguas están santificadas por estar mezcladas con el polvo de los pies de loto del Señor.

1.8.3 — Allí se sentó el rey de los Kurus, Mahārāja Yudhiṣṭhira, junto con sus hermanos menores, y Dhṛtarāṣṭra, Gāndhārī, Kuntī y Draupadī, todos sobrecogidos por la pena. El Señor Kṛṣṇa también estaba allí.

1.8.4 — Citando las estrictas leyes del Todopoderoso y sus reacciones en los seres vivientes, el Señor Śrī Kṛṣṇa y los munis comenzaron a apaciguar a aquellos que estaban conmocionados y afectados.

1.8.5 — El hábil Duryodhana y su bando usurparon astutamente el reino de Yudhiṣṭhira, quien no tenía ningún enemigo. Por la gracia del Señor, la recuperación se llevó a cabo, y los inescrupulosos reyes que se unieron a Duryodhana fueron matados con él. Otros también murieron, habiéndose disminuido la duración de sus vidas por haber manipulado ásperamente el cabello de la reina Draupadī.

1.8.6 — El Señor Śrī Kṛṣṇa hizo que Mahārāja Yudhiṣṭhira dirigiera tres Aśvamedha-yajñas (sacrificios de caballos) bien ejecutados, y con ello hizo que en todas las direcciones se glorificara la virtuosa fama de éste, tal como la de Indra, quien había ejecutado cien de tales sacrificios.

1.8.7 — El Señor Śrī Kṛṣṇa se preparó entonces para Su partida. Él invitó a los hijos de Pāṇḍu, después de haber sido adorado por los brāhmaṇas, encabezados por Śrīla Vyāsadeva. El Señor también correspondió con los saludos.

1.8.8 — En cuanto Él se sentó en la cuadriga para partir hacia Dvārakā, vio que Uttarā, atemorizada, se dirigía apresuradamente hacia Él.

1.8.9 — Uttarā dijo: ¡Oh, Señor de señores, Señor del universo!, Tú eres el más grande de todos los místicos. Por favor, protégeme, pues en este mundo de dualidad no hay nadie más que pueda salvarme de las garras de la muerte.

1.8.10 — ¡Oh, mi Señor!, Tú eres todopoderoso. Una flecha de hierro incandescente se dirige rápidamente hacia mí. Mi Señor, que me queme a mí personalmente, si así lo deseas, pero, por favor, no dejes que queme a mi embrión y que haga que aborte. Mi Señor, ten la bondad de hacerme este favor.

1.8.11 — Sūta Gosvāmī dijo: Habiendo oído pacientemente las palabras de ella, el Señor Śrī Kṛṣṇa, quien es siempre muy afectuoso con Sus devotos, pudo de inmediato entender que Aśvatthāmā, el hijo de Droṇācārya, había lanzado el brahmāstra para acabar con la última vida de la familia Pāṇḍava.

1.8.12 — ¡Oh, tú (Śaunaka) el principal entre los grandes pensadores (munis)!, los Pāṇḍavas, viendo que el deslumbrante brahmāstra se dirigía hacia ellos, empuñaron sus cinco armas respectivas.

1.8.13 — La todopoderosa Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, habiendo observado que un gran peligro acechaba a Sus devotos puros, quienes eran almas totalmente entregadas, esgrimió de inmediato Su disco Sudarśana para protegerlos.

1.8.14 — El Señor del misticismo supremo, Śrī Kṛṣṇa, reside en el corazón de todos en forma del Paramātmā. Como tal, sólo para proteger al descendiente de la dinastía Kuru, cubrió el embrión de Uttarā con Su energía personal.

1.8.15 — ¡Oh, Śaunaka!, aunque la suprema arma brahmāstra lanzada por Aśvatthāmā era irresistible y no podía ser detenida ni contrarrestada, fue neutralizada y desbaratada al confrontarla la fuerza de Viṣṇu (el Señor Kṛṣṇa).

1.8.16 — ¡Oh, brāhmaṇas!, no crean que esto es algo especialmente maravilloso entre las actividades de la misteriosa e infalible Personalidad de Dios. Él mantiene y aniquila todas las cosas materiales mediante Su propia energía trascendental, aunque Él mismo es innaciente.

1.8.17 — Salvados así de la radiación del brahmāstra, Kunti - la casta devota del Señor - , sus cinco hijos y Draupadī, le hablaron al Señor Kṛṣṇa mientras partía para el hogar.

1.8.18 — Śrīmatī Kuntī dijo: ¡Oh, Kṛṣṇa!, Te ofrezco a Ti mis reverencias, porque Tú eres la personalidad original y las cualidades del mundo material no Te afectan. Tú existes tanto dentro como fuera de todo, y, aun así, eres invisible a los ojos de todos.

1.8.19 — Estando más allá del alcance de la ilimitada percepción de los sentidos, Tú eres el factor eternamente irreprochable que está cubierto por la cortina de energía alucinante. Tú eres invisible para el observador necio, de la misma manera que un actor al desempeñar un papel no es reconocido.

1.8.20 — Tú Mismo desciendes para propagar la trascendental ciencia del servicio devocional en los corazones de los trascendentalistas adelantados y especuladores mentales, los cuales se purifican por el hecho de ser capaces de discriminar entre la materia y el espíritu. ¿Cómo, entonces, podemos nosotras, las mujeres, conocerte perfectamente?

1.8.21 — Por consiguiente, permítaseme ofrecerle mis respetuosas reverencias al Señor, quien se ha convertido en el hijo de Vasudeva, el placer de Devakī, el niño de Nanda y de los demás pastores de vacas de Vṛṇdāvana, y el que anima a las vacas y a los sentidos.

1.8.22 — Mis respetuosas reverencias sean para Ti, ¡oh, Señor!, cuyo abdomen está marcado con una depresión semejante a una flor de loto, quien siempre está adornado con guirnaldas de flores de loto, cuya mirada es tan fresca como el loto, y cuyos pies están grabados con lotos.

1.8.23 — ¡Oh, Hṛṣīkeśa, amo de los sentidos y Señor de señores!, Tú has liberado a Tu madre, Devakī, quien por mucho tiempo estuvo encarcelada y atormentada por el envidioso rey Kaṁsa, y a mí y a mis hijos nos has librado de una serie de constantes peligros.

1.8.24 — Mi querido Kṛṣṇa, Vuestra Señoría nos ha protegido de un pastel envenenado, de un gran fuego, de caníbales, de la asamblea viciosa, de sufrimientos habidos durante nuestro exilio en el bosque y de la batalla en la que lucharon grandes generales. Y ahora nos ha salvado del arma de Aśvatthāmā.

1.8.25 — Yo quiero que todas esas calamidades ocurran una y otra vez, de modo que podamos verte una y otra vez, pues verte a Ti significa que ya no veremos más los reiterados nacimientos y muertes.

1.8.26 — Mi Señor, Vuestra Señoría es fácilmente accesible, pero únicamente para aquellos que están exhaustos de lo material. Aquel que está en la senda del progreso (material), tratando de mejorarse con un linaje respetable, gran opulencia, educación elevada y belleza física, no puede acercarse a Ti con un sentimiento sincero.

1.8.27 — Mis reverencias a Ti, que eres la propiedad del empobrecido en lo material. Tú no tienes nada que ver con las acciones y reacciones de las modalidades materiales de la naturaleza. Tú estás autosatisfecho, y, por consiguiente, eres el más gentil de todos y el amo de los monistas.

1.8.28 — Mi Señor, yo considero que Vuestra Señoría es el tiempo eterno, el controlador supremo, aquel que no tienen principio ni fin y que está dentro y fuera de todo. Al distribuir Tu misericordia, eres equitativo con todos. Las disensiones entre los seres vivientes se deben al intercambio social.

1.8.29 — ¡Oh, Señor!, nadie puede entender Tus pasatiempos trascendentales, que parecen ser humanos y, por lo tanto, son engañosos. Nada es objeto específico de Tu preferencia, ni nada Te causa envidia. La gente sólo imagina que Tú eres parcial.

1.8.30 — Desde luego que es desconcertante, ¡oh, alma del universo!, que Tú trabajes, aunque eres inactivo, y que nazcas, aunque eres la fuerza vital y el innaciente. Tú Mismo desciendes entre los animales, los hombres, los sabios y los seres acuáticos. En verdad, esto es desconcertante.

1.8.31 — Mi querido Kṛṣṇa, Yaśodā tomó una soga para atarte cuando cometiste una ofensa, y Tus perturbados ojos se inundaron de lágrimas, las cuales lavaron el cosmético de ellos. Y Tú estabas asustado, aunque el temor personificado Te tiene miedo a Ti. Ver esto me resulta desconcertante.

1.8.32 — Algunos dicen que el Innaciente nace en aras de la glorificación de los reyes piadosos, y otros dicen que Él ha nacido para complacer al rey Yadu, uno de Sus devotos más queridos. Tú apareces en la familia de él tal como el sándalo aparece en las colinas de Malaya.

1.8.33 — Otros dicen que Tú has nacido como hijo de Devakī y Vasudeva, debido a que ambos oraron por Ti. Es indudable que eres innaciente, pero, sin embargo, naces por su bienestar, y para matar a aquellos que están envidiosos de los semidioses.

1.8.34 — Otros dicen que el mundo, estando sobrecargado como un bote en el mar, está muy afligido, y que Brahmā, que es Tu hijo, oró por Ti, y que por eso Tú has aparecido para aminorar el problema.

1.8.35 — Y aún otros dicen que Tú apareciste para rejuvenecer el servicio devocional de oír, recordar, adorar, etc., con el fin de que las almas condicionadas que están sufriendo los tormentos materiales, puedan beneficiarse y obtener la liberación.

1.8.36 — ¡Oh, Kṛṣṇa!, aquellos que continuamente oye, cantan y repiten las narraciones de Tus actividades trascendentales o se complacen cuando otros lo hacen, ven ciertamente Tus pies de loto, que son lo único que puede detener la repetición del nacimiento y la muerte.

1.8.37 — ¡Oh, mi Señor!, Tú mismo has ejecutado todos los deberes. ¿Nos dejas hoy, pese a que estamos dependiendo de Tu misericordia y no tenemos a nadie más que nos proteja, ahora que todos los reyes están enemistados con nosotros?

1.8.38 — Así como el nombre y la fama de un cuerpo en particular se terminan con la desaparición del espíritu viviente, de igual manera, si Tú no nos miras, toda nuestra fama y actividades, junto con los Pāṇḍavas y Yadus, se terminarán de inmediato.

1.8.39 — ¡Oh, Gadādhara (Kṛṣṇa)!, a nuestro reino lo marcan ahora las impresiones de Tus pies, y por eso luce hermoso. Pero cuando Tú Te vayas, dejará de verse así.

1.8.40 — Todas estas ciudades y aldeas están floreciendo en todos los aspectos, porque hay hierbas y granos en abundancia, los árboles están llenos de frutas, los ríos están fluyendo, las colinas están llenas de minerales, y los océanos están llenos de riquezas. Y todo esto se debe a que Tú les has lanzado una mirada.

1.8.41 — ¡Oh, Señor del universo!, ¡alma del universo!, ¡oh, personalidad de la forma del universo!, por favor, corta, pues, el lazo del afecto que siento por mis parientes, los Pāṇḍavas y los Vṛṣṇis.

1.8.42 — ¡Oh, Señor de Madhu!, así como el Ganges fluye siempre hacia el mar sin obstáculos, que mi atracción se dirija constantemente hacia Ti, sin que se desvíe hacia nadie más.

1.8.43 — ¡Oh, Kṛṣṇa!, ¡oh, amigo de Arjuna!, ¡oh, Tú el principal entre los descendientes de Vṛṣṇi!, Tú eres el destructor de aquellos partidos políticos que son elementos perturbadores en esta Tierra. Tu valentía nunca se deteriora. Tú eres el propietario de la morada trascendental, y Tú desciendes para aliviar las aflicciones de las vacas, los brāhmaṇas y los devotos. Tú posees todos los poderes místicos, y Tú eres el preceptor del universo entero. Tú eres el todopoderoso Dios, y a Ti Te ofrezco mis respetuosas reverencias.

1.8.44 — Sūta Gosvāmī dijo: El Señor, oyendo así las oraciones de Kuntīdevī, compuestas con palabras selectas para la glorificación de Él, sonrió dulcemente. Esa sonrisa era tan hechicera como Su poder místico.

1.8.45 — Aceptando así las oraciones de Śrīmatī Kuntīdevī y entrando en el palacio de Hastināpura, a continuación el Señor les informó a otras damas de Su partida. Pero cuando se disponía a partir, fue detenido por el rey Yudhiṣṭhira, quien amorosamente le presentó una súplica.

1.8.46 — El rey Yudhiṣṭhira, que estaba muy acongojado, no pudo ser convencido, a pesar de las instrucciones de grandes sabios encabezados por Vyāsa y el propio Señor Kṛṣṇa, el ejecutor de hazañas sobrehumanas, y a pesar de todo el testimonio de la historia.

1.8.47 — El rey Yudhiṣṭhira, el hijo de Dharma, sobrecogido por la muerte de sus amigos estaba acongojado tal como un hombre materialista ordinario. ¡Oh, sabios, engañado así por el afecto, él comenzó a hablar.

1.8.48 — El rey Yudhiṣṭhira dijo: ¡Oh, que destino el mío! ¡Soy el más pecador de todos los hombres! ¡Tan sólo ved mi corazón, que está lleno de ignorancia! Este cuerpo, que en fin de cuentas es para otros, ha matado a muchísimas falanges de hombres.

1.8.49 — Yo he matado a muchos niños, brāhmaṇas, bienquerientes, amigos, padres, preceptores y hermanos. Aunque yo viva millones de años, no me libraré del infierno que me aguarda por todos esos pecados.

1.8.50 — Un rey que está dedicado a mantener a sus ciudadanos y mata por la causa justa, no incurre en pecado. Pero a mí no se me puede aplicar ese precepto.

1.8.51 — Yo he matado a muchos amigos de mujeres, y he provocado con ello enemistad hasta tal punto, que no es posible repararlo por medio de obras de beneficencia cultural.

1.8.52 — Así como no es posible filtrar agua enlodada a través del lodo, ni purificar con vino una vasija manchada de vino, así mismo no es posible mediante el sacrificio de animales contrarrestar la matanza de hombres.


Fuente: versión y traducción de A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

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