TATVAMASI "Tú eres eso" - AHAM BRAHMASMI " Yo soy Brahman" - AYAMATMA BRAHMAN "Este Yo es Brahman" - PRAJÑANAM BRAHMAN "La Conciencia es Brahman" - SATCHIDANANDAM BRAHMAN "La eterna existencia, la conciencia eterna, la eterna paz es Brahman".
"Mi enseñanza no es una filosofía. Es el resultado de experiencia directa. Mi enseñanza es un medio de practicar, no algo a lo que aferrarse o motivo de adoración. Mi enseñanza es como una balsa que permite cruzar el río. Sólo un tonto llevaría la balsa de vuelta después de haber llegado y alcanzado la otra orilla de la liberación. " - Buddha
"Los grandes sabios no se identifican con ninguna religión o credo particular. Están por encima de ese tipo de distinciones. Ellos pertenecen a toda la humanidad." - Swami Rama

"Sirve, ama, da, purifícate, medita y realízate. Sé bueno, haz el bien, sé amable y compasivo. Pregúntate: ¿Quién soy yo? Conoce el Ser y sé libre." - Sri Swami Sivananda Maharaj

"No te quedes sentado en forma ociosa. Sabe que tú eres Divino en tu naturaleza esencial. Tú no has venido aquí a llorar y a lamentarte. Afirma tu Divina naturaleza. Despierta! Levántate! Tú eres un peregrino en el sendero de la Verdad." - Swami Chidananda
Si hay una constante en todas las fuentes de yoga, esa es su insistencia en el carácter “secreto” de su enseñanza. El secretismo es la forma de salvaguardar la transmisión íntegra y protegerla de contaminaciones externas. Aunque actualmente el acceso a todo tipo de información es libre, rápido y cómodo, el carácter secreto del yoga sigue estando vigente. Cabe distinguir entre “información”, a la cual se puede acceder de manera casi ilimitada, y “conocimiento”, cuyo acceso está tan restringido hoy como siempre lo ha estado. En la tradición india, el conocimiento es un bien que se merece y conquista, no un derecho que tienen todos los hombres por igual, a modo de como se entiende en el mundo moderno. Tradicionalmente, el acceso a los textos clásicos estaba restringido a iniciados en yoga, principalmente porque su comprensión dependía directamente de su práctica. De esta forma, se evitaban malas lecturas manteniendo la escritura en secreto. Actualmente, casi todo el mundo puede tener acceso a la lectura de estas obras o a alguna de sus traducciones. Sin embargo, de todos los que tendrían acceso a la lectura, verdaderamente muy pocos se interesarán por las obras, y de esos, otros pocos las leerán. De esos escasos lectores, alguno será practicante de yoga. Y de esos practicantes, quizá alguno llegue a comprender su contenido. De esta manera, se puede entender que la restricción de este tipo de textos sigue siendo la misma que cuando fueron redactados por primera vez. La única diferencia es que tradicionalmente se evitaban las lecturas inapropiadas a través del secretismo, y en el mundo moderno, el libre acceso a la información propicia que algunos confundan “información” con “conocimiento”. Más allá de esas distinciones, el conocimiento verdadero sigue estando protegido como siempre lo estuvo. - José A. Offroy

martes, 16 de diciembre de 2014

SRIMAD BHAGAVATAM - Vyasadeva - Primer Canto - part 9

CAPÍTULO 17

SB 1.17.1 — Sūta Gosvāmī dijo: Después de llegar a ese lugar, Mahārāja Parīkṣit observó que un śūdra de la casta inferior, vestido de rey, estaba golpeando con una maza a una vaca y un toro, como si éstos no tuvieran propietario.
SB 1.17.2 — El toro, que era tan blanco como una flor de loto blanca, estaba aterrorizado por el śūdra que lo estaba golpeando, y estaba tan asustado, que se encontraba sosteniéndose sobre una pata, temblando y orinando.
SB 1.17.3 — Aunque la vaca es beneficiosa porque uno puede extraer de ella principios religiosos, ahora se la había empobrecido y dejado sin terneros. Sus patas estaban siendo golpeadas por un śūdra, tenía lágrimas en los ojos, y estaba acongojada y débil. Ella anhelaba tener un poco de pasto del campo.
SB 1.17.4 — Mahārāja Parīkṣit, bien equipado con arco y flechas y sentado en una cuadriga labrada con oro, le habló (al śūdra) con una voz profunda que sonaba como un trueno.
SB 1.17.5 — ¡Oh!, ¿quién eres tú? ¡Pareces ser fuerte, y aun así te atreves a matar dentro de mi jurisdicción a aquellos que son indefensos! Con tu atuendo te haces pasar por un hombre divino [por un rey], pero con tus actos te estás oponiendo a los principios de los kṣatriyas nacidos por segunda vez.
SB 1.17.6 — Tú, malhechor, ¿te atreves a golpear a una inocente vaca porque el Señor Kṛṣṇa y Arjuna, el portador del arco Gāṇḍivā, están fuera de vista? Como estás golpeando al inocente en un lugar solitario, eso te vuelve un criminal, y, en consecuencia, mereces ser matado.
SB 1.17.7 — Luego, él (Mahārāja Parīkṣit) le preguntó al toro: ¡Oh!, ¿quién eres tú? ¿Eres un toro tan blanco como el loto blanco o eres un semidiós? Has perdido tres de tus patas y te mueves sólo con una. ¿Eres algún semidiós que nos está provocando aflicción en la forma de un toro?
SB 1.17.8 — Ahora, por primera vez en un reino bien protegido por los brazos de los reyes de la dinastía Kuru, te veo sufriendo y con lágrimas en los ojos. Hasta ahora, en la Tierra jamás alguien había derramado lágrimas por negligencia del rey.
SB 1.17.9 — ¡Oh, hijo de surabhi!, ya no tienes que lamentarte más. No hay por qué temerle a este bajo śūdra. Y, ¡oh, madre vaca!, mientras yo viva como el gobernante y subyugador de todos los hombres envidiosos, no hay razón para que llores. Todo será bueno para ti.
SB 1.17.10-11 — ¡Oh, tú, que eres casta!, el buen nombre del rey, la duración de su vida y su buen nacimiento futuro desaparecen, cuando en su reino los malvados aterrorizan a toda clase de seres vivientes. El rey tiene sin duda el deber fundamental de mitigar primero los sufrimientos de aquellos que sufren. Por lo tanto, debo matar a este hombre tan despreciable, ya que es violento con otros seres vivientes.
SB 1.17.12 — Él (Mahārāja Parīkṣit]) repetidamente le habló y le, preguntó al toro lo siguiente: ¡Oh, hijo de surabhi!, ¿quién te ha cortado las tres patas? En el Estado de los reyes que obedecen las leyes de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, no hay nadie tan infeliz como tú.
SB 1.17.13 — ¡Oh, toro!, tú eres inofensivo y totalmente honrado; en consecuencia, te deseo todo lo bueno. Por favor, háblame del que ha perpetrado estas mutilaciones, las cuales amenazan la reputación de los hijos de Pṛthā.
SB 1.17.14 — Quienquiera que haga sufrir a seres vivientes inofensivos, tendrá que temerme en cualquier parte del mundo en que se encuentre. Por el hecho de someter a los deshonestos malhechores, uno automáticamente beneficia a los seres inofensivos.
SB 1.17.15 — Un ser viviente arribista que se dé a la tarea de delinquir torturando a aquellos que son inofensivos, será directamente eliminado por mí, aunque se trate de un ciudadano del cielo con armadura y decoraciones.
SB 1.17.16 — El supremo deber que tiene el rey gobernante es el de brindarles plena protección a las personas que obedecen las leyes, y castigar a aquellas que, en épocas ordinarias, cuando no hay ninguna emergencia, se apartan de las ordenanzas de las Escrituras.
SB 1.17.17 — La personalidad de la religión dijo: Estas palabras que acabas de pronunciar son dignas de una persona de la dinastía Pāṇḍava. Cautivado por las cualidades devocionales de los Pāṇḍavas, hasta el Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, desempeñó tareas como mensajero.
SB 1.17.18 — ¡Oh, tú, el más grande entre los seres humanos!, es muy difícil determinar quien es el malhechor específico que ha provocado nuestros sufrimientos, ya que estamos confundidos con todas las diferentes opiniones de los filósofos teóricos.
SB 1.17.19 — Algunos de los filósofos que niegan toda clase de dualidades, declaran que el propio yo es el responsable de la felicidad y la aflicción de uno. Otros dicen que unos poderes sobrehumanos son los responsables, mientras que otros más dicen que la actividad es la responsable, y los muy materialistas sostienen que la naturaleza es la causa última.
SB 1.17.20 — También hay algunos pensadores que creen que nadie puede determinar la causa de la aflicción por medio de la argumentación, ni conocerla mediante la imaginación, ni expresarla con palabras. ¡Oh, sabio entre los reyes!, juzga por ti mismo, reflexionando sobre todo esto con tu propia inteligencia.
SB 1.17.21 — Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, el mejor entre los brāhmaṇas!, al oír hablar así a la personalidad de la religión, el emperador Parīkṣit se sintió plenamente complacido, y, sin error ni lamento, dio su respuesta.
SB 1.17.22 — El Rey dijo: ¡Oh, tú, que tienes la forma de un toro! Tú conoces la verdad de la religión, y estás hablando de conformidad con el principio que dice que el destino dispuesto para el que perpetra actos irreligiosos, es el mismo que se dispone para aquel que identifica al autor. Tú no eres otro que la personalidad de la religión.
SB 1.17.23 — Así pues, se concluye que las energías del Señor son inconcebibles. Nadie puede medirlas ni mediante la especulación mental ni mediante la manipulación de palabras.
SB 1.17.24 — En la era de Satya (de la veracidad), tus cuatro patas estaban constituidas por los cuatro principios de austeridad, limpieza, misericordia y veracidad. Pero parece que tres de tus patas están rotas debido a la irreligión que se ha difundido por doquier en la forma de orgullo, la lujuria y la embriaguez.
SB 1.17.25 — Ahora te apoyas en una sola pata, que es tu veracidad, y de una forma u otra te mueves cojeando. Pero la personificación de la riña (Kali), floreciendo mediante el engaño, también está tratando de destruir esa pata.
SB 1.17.26 — La carga de la Tierra fue reducida sin duda por la Personalidad de Dios, así como también por otros. Cuando Él se encontraba presente como una encarnación, se realizó todo lo bueno gracias a Sus auspiciosas huellas.
SB 1.17.27 — Ahora, ella, la casta, a quien por mala fortuna la Personalidad de Dios ha abandonado, lamenta su futuro con lágrimas en los ojos, ya que ahora la gobiernan y disfrutan hombres de clase baja que se hacen pasar por gobernantes.
SB 1.17.28 — Mahārāja Parīkṣit, quien podía pelear por sí solo contra mil enemigos apaciguó así a la personalidad de la religión y a la Tierra. Luego, esgrimió su afilada espada para matar a la personalidad de Kali, quien es la causa de toda irreligión.
SB 1.17.29 — Cuando la personalidad de Kali se dio cuenta de que el Rey estaba dispuesto a matarlo, de inmediato abandonó el traje de rey y, bajo la presión del temor, se entregó a él por completo, postrando la cabeza.
SB 1.17.30 — Mahārāja Parīkṣit, quien estaba en capacidad de aceptar la entrega y era digno de que lo historia lo glorificara, no mató al pobre rendido y caído Kali, sino que sonrió compasivamente, porque era bueno con los pobres.
SB 1.17.31 — El Rey dijo entonces: Nosotros hemos heredado la fama de Arjuna; por lo tanto, como te has rendido con las manos juntas, no es necesario que temas por tu vida. Pero no puedes permanecer en mi reino, pues eres el amigo de la irreligión.
SB 1.17.32 — Si a la personalidad de Kali, la irreligión, se le permite actuar como hombre dios o gobernante, sin duda abundarán principios irreligiosos tales como la codicia, la falsedad, el robo, la incultura, la traición, la mala fortuna, el engaño, la riña y la vanidad.
SB 1.17.33 — Por consiguiente, ¡oh, amigo de la irreligiosidad!, no mereces permanecer en un lugar en el que los expertos celebran sacrificios conforme a la verdad y los principios religiosos, en aras de la satisfacción de la Suprema Personalidad de Dios.
SB 1.17.34 — En todas las ceremonias de sacrificio, aunque a veces se adora a un semidiós, se adora al Señor Supremo y Personalidad de Dios, porque Él es la Superalma de todos y, tal como el aire, existe tanto fuera como dentro. Así pues, es sólo Él quien le otorga al adorador todo lo bueno.
SB 1.17.35 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: La personalidad de Kali, habiendo recibido esa orden de Mahārāja Parīkṣit, comenzó a temblar de miedo. Viendo al Rey ante él como Yamarāja, a punto de matarlo, Kali le habló de la siguiente manera.
SB 1.17.36 — ¡Oh, Su Majestad!, aunque por orden suya yo viva donde viva, adondequiera que mire no veré más que su arco y sus flechas.
SB 1.17.37 — Por lo tanto, ¡oh, tú, el principal de los protectores de la religión!, por favor asígname un lugar en el que pueda vivir permanentemente bajo la protección de tu gobierno.
SB 1.17.38 — Sūta Gosvāmī dijo: Mahārāja Parīkṣit, en virtud de ese pedido que le hizo la personalidad de Kali, le dio permiso de residir en lugares en los que hubiera juegos de azar, bebida, prostitución y matanza de animales.
SB 1.17.39 — La personalidad de Kali pidió algo más, y, por súplica, el Rey le dio permiso de vivir donde hubiera oro, porque dondequiera que haya oro, también hay falsedad, embriaguez, lujuria, envidia y enemistad.
SB 1.17.40 — Así pues, por indicación de Mahārāja Parīkṣit, el hijo de Uttarā, a la personalidad de Kali se le permitió vivir en esos cinco lugares.
SB 1.17.41 — Por lo tanto, todo aquel que desee el bienestar progresivo, especialmente los reyes, los religiosos, los líderes públicos, los brāhmaṇas y los sannyāsīs, nunca deben ponerse en contacto con los cuatro principios irreligiosos antedichos.
SB 1.17.42 — Luego, el Rey restableció las patas que la personalidad de la religión (el toro) había perdido, y mediante actividades alentadoras hizo que la condición de la Tierra mejorara considerablemente.
SB 1.17.43-44 — El muy afortunado emperador Mahārāja Parīkṣit, a quien Mahārāja Yudhiṣṭhira le confió el reino de Hastināpura cuando deseó retirarse al bosque, se encuentran ahora gobernando el mundo con mucho éxito, porque a él lo glorifican las hazañas de los reyes de la dinastía Kuru.
SB 1.17.45 — Mahārāja Parīkṣit, el hijo de Abhimanyu, es tan experimentado, que, en virtud de su experta administración y patrocinio, a ustedes les ha sido posible celebrar un sacrificio como éste.



CAPÍTULO 18

SB 1.18.1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Debido a la misericordia de la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa, quien actúa de un modo maravilloso, Mahārāja Parīkṣit, pese a que fue atacado en el vientre de su madre por el arma del hijo de Droṇa, no pudo ser quemado.
SB 1.18.2 — Además, Mahārāja Parīkṣit siempre estaba entregado conscientemente a la Personalidad de Dios, y, por lo tanto, ni le tenía miedo ni lo dominaba el temor de una serpiente alada que había de morderlo debido a la furia de un niño brāhmaṇa.
SB 1.18.3 — Y aparte de eso, después de dejar a todos sus asociados, el Rey, en calidad de discípulo, se entregó al hijo de Vyāsa (Śukadeva Gosvāmī), y de ese modo logró entender la verdadera posición de la Personalidad de Dios.
SB 1.18.4 — Esto se debía a que aquellos que han dedicado sus vidas a todo lo relacionado con los temas trascendentales acerca de la Personalidad de Dios, de quien cantan los himnos védicos, y que están dedicados contantemente a recordar los pies de loto del Señor, no corren riesgo de tener conceptos erróneos ni siquiera en el último momento de su vida.
SB 1.18.5 — Mientras el magno y poderoso hijo de Abhimanyu sea el emperador del mundo, no hay ninguna posibilidad de que la personalidad de Kali prospere.
SB 1.18.6 — En el mismo día y en el preciso momento en que la Personalidad de Dios, el Señor Śrī Kṛṣṇa, se fue de esta Tierra, la personalidad de Kali, quien promueve toda clase de actividades irreligiosas, vino a este mundo.
SB 1.18.7 — Mahārāja Parīkṣit era un realista, tal como las abejas, las cuales sólo toman la esencia [de una flor]. Él sabía perfectamente bien que en esta era de Kali las cosas auspiciosas producen buenos efectos al instante, mientras que los actos poco auspiciosos tiene que ejecutarse de hecho (para producir efectos). Así que él jamás sintió envidia de la personalidad de Kali.
SB 1.18.8 — Mahārāja Parīkṣit consideró que los hombres poco inteligentes puede que creyeren que la personalidad de Kali era muy poderosa, pero que aquellos que eran autocontrolados no tendrían nada que temer. El Rey era tan poderoso como un tigre, y cuidó de las personas tontas y negligentes.
SB 1.18.9 — ¡Oh, sabios!, tal como me lo pidieron, ya he descrito casi todo lo referente a los relatos acerca del Señor Kṛṣṇa que tienen relación con la historia del piadoso Mahārāja Parīkṣit.
SB 1.18.10 — Aquellos que están deseosos de alcanzar la total perfección de la vida, deben oír sumisamente todos los relatos que están relacionados con las trascendentales actividades y cualidades de la Personalidad de Dios, quien actúa de un modo maravilloso.
SB 1.18.11 — Los buenos sabios dijeron: ¡Oh, respetable Sūta Gosvāmī! Que vivas muchos años y tengas una fama eterna, pues estás hablando de una manera muy hermosa acerca de las actividades del Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios. Para los seres mortales como nosotros, esto es tal como néctar.
SB 1.18.12 — Acabamos de comenzar la ejecución de esta actividad fruitiva - un fuego de sacrificio - , sin certeza de cuál será el resultado, debido a las muchas imperfecciones de nuestra acción. Nuestros cuerpos se han ennegrecido con el humo, pero estamos verdaderamente complacidos con el néctar de los pies de loto de la Personalidad de Dios, Govinda, que tú estás distribuyendo.
SB 1.18.13 — El valor de tener por un momento la compañía del devoto del Señor, ni siquiera se puede comparar con el hecho de alcanzar los planetas celestiales ni con liberarse de la materia, y ni qué hablar de compararlo con bendiciones mundanas en la forma de prosperidad material, que son para aquellos que están destinados a morir.
SB 1.18.14 — La Personalidad de Dios, el Señor Kṛṣṇa (Govinda), es el refugio exclusivo de todos los grandes seres vivientes, y Sus atributos trascendentales ni siquiera pueden ser medidos por amos de los poderes místicos tales como el Señor Śiva y el Señor Brahmā. ¿Puede alguien que sea experto en saborear néctar (rasa), saciarse alguna vez plenamente de oír relatos acerca de Él?
SB 1.18.15 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, tú eres un erudito y puro devoto del Señor, porque la Personalidad de Dios es el principal objeto de tu servicio. En consecuencia, descríbenos por favor los pasatiempos del Señor, que están por encima de todo concepto material, pues estamos ansiosos de recibir esos mensajes.
SB 1.18.16 — ¡Oh, Sūta Gosvāmī!, por favor describe esos temas del Señor mediante los cuales Mahārāja Parīkṣit, cuya inteligencia estaba fija en la liberación, alcanzó los pies de loto del Señor, quien es el refugio de Garuḍa, el rey de las aves. Esos temas los expuso el hijo de Vyāsa (Śrīla Śukadeva).
SB 1.18.17 — Así pues, por favor danos a conocer las narraciones acerca del Ilimitado, ya que éstas son purificadoras y supremas. Esas narraciones le fueron referidas a Mahārāja Parīkṣit, y son muy queridas por los devotos puros, pues están llenas de bhakti-yoga.
SB 1.18.18 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, Dios!, aunque nacimos en una casta mixta, aun así se nos ha promovido en relación con los derechos de nacimiento que nos corresponden, por sólo servir y seguir a los grandes que están adelantados en el conocimiento. Incluso por el hecho de conversar con esas grandes almas, uno puede limpiarse sin demora de todas las insuficiencias que proceden de los nacimientos inferiores.
SB 1.18.19 — ¿Y qué se puede decir de aquellos que se encuentran bajo la dirección de los grandes devotos, cantando el santo nombre del Ilimitado, el cual tiene ilimitada potencia? La Personalidad de Dios, ilimitado en cuanto a potencia y trascendental por Sus atributos, recibe el nombre de ananta (Ilimitado).
SB 1.18.20 — Ahora se ha comprobado que Él (la Personalidad de Dios) es ilimitado y que no hay nadie igual a Él. En consecuencia, nadie puede hablar de Él adecuadamente. Los grandes semidioses no pueden conseguir el favor de la diosa de la fortuna ni siquiera con oraciones, pero esa misma diosa le presta servicio al Señor, aunque Él no está deseoso de tener ese servicio.
SB 1.18.21 — ¿Quién puede ser digno del nombre del Señor Supremo, aparte de la Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa? Brahmājī recogió el agua que emana de las uñas de Sus pies, para obsequiársela al Señor Śiva y darle así una bienvenida reverencial. Esa misma agua (el Ganges) está purificando el universo entero, incluyendo al Señor Śiva.
SB 1.18.22 — Las personas autocontroladas que están apegadas al Supremo Señor Śrī Kṛṣṇa, pueden renunciar de súbito al mundo del apego material, incluyendo el cuerpo burdo y la mente sutil, e ir en pos de la máxima perfección de la orden de vida de renuncia, mediante la cual la no violencia y la renunciación son aspectos consecuentes.
SB 1.18.23 — ¡Oh, ṛṣis de pureza tan poderosa como el Sol!, trataré de describirles los pasatiempos trascendentales de Viṣṇu hasta donde llega mi conocimiento. Así como las aves vuelan por el cielo hasta donde su capacidad lo permite, así mismo los eruditos devotos describen al Señor hasta donde su comprensión lo permite.
SB 1.18.24-25 — Una vez, mientras Mahārāja Parīkṣit se encontraba de cacería en el bosque con arco y flechas y perseguía a los venados, se sintió sumamente fatigado, hambriento y sediento. Mientras buscaba un depósito de agua, entró en la ermita del muy conocido Śamika Ṛṣi, y vio al sabio sentado en silencio con los ojos cerrados.
SB 1.18.26 — Los órganos de los sentidos del muni, y su respiración, mente e inteligencia, estaban todos apartados de las actividades materiales, y él se hallaba en un trance, apartado de los tres estados (vigilia, sueño e inconciencia), habiendo alcanzado una posición trascendental que era cualitativamente igual a la del Absoluto Supremo.
SB 1.18.27 — El sabio, absorto en la meditación, estaba cubierto con una piel de venado, y un cabello largo y comprimido se esparcía por todo su cuerpo. El Rey, que tenía el paladar seco por la sed, le pidió agua.
SB 1.18.28 — El Rey, al no ser recibido con una bienvenida formal, ofreciéndosele un asiento, un lugar, agua y palabras gratas, se consideró desdeñado, y, pensando así, se enfureció.
SB 1.18.29 — ¡Oh, brāhmaṇas!, la ira y envidia del Rey, dirigidas hacia el sabio brāhmaṇa, no tenían precedentes, ya que las circunstancias le habían provocado el hambre y la sed.
SB 1.18.30 — Mientras se iba, el Rey, insultado de ese modo, recogió con su arco una serpiente sin vida y la puso con rabia sobre el hombro del sabio. Luego, regresó a su palacio.
SB 1.18.31 — A su regreso, comenzó a contemplar y argüir en su fuero interno si el sabio había estado de hecho sumido en meditación, con los sentidos concentrados y los ojos cerrados, o si tan sólo había estado simulando un trance, únicamente para no tener que recibir a un bajo kṣatriya.
SB 1.18.32 — El sabio tenía un hijo que era muy poderoso, ya que éste era el hijo de un brāhmaṇa. Mientras el niño jugaba con niños inexpertos, se enteró de la aflicción de su padre, que había sido causada por el Rey. En ese preciso lugar y momento, el niño habló de la siguiente manera.
SB 1.18.33 — (Śṛṅgi, el hijo del brāhmaṇa, dijo) ¡Oh!, tan sólo mirad los pecados de los gobernantes que, como cuervos y perros guardianes de la puerta, perpetran pecados en contra de sus amos, a despecho de los principios que rigen a los sirvientes.
SB 1.18.34 — A los descendientes de las órdenes monárquicas se los designa ciertamente como perros guardianes, y deben mantenerse en la puerta. ¿Con qué derecho pueden los perros entrar en la casa y exigir comer con el amo en el mismo plato?
SB 1.18.35 — Después de la partida del Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios y supremo dirigente de todos, estos arribistas han florecido, habiéndose ido nuestro protector. Por consiguiente, yo mismo me ocuparé de este asunto y los castigaré. Tan sólo sed testigos de mi poder.
SB 1.18.36 — El hijo del ṛṣi, con los ojos al rojo vivo por la ira, tocó el agua del río Kauśikā mientras les hablaba a sus compañeros de juego, y arrojó el siguiente relámpago de palabras.
SB 1.18.37 — El hijo del brāhmaṇa maldijo al Rey de la siguiente manera: En el séptimo día a partir de hoy, una serpiente alada morderá al más despreciable de esa dinastía [Mahārāja Parīkṣit], por haber insultado a mi padre y haber quebrantado con ellos las reglas de etiqueta.
SB 1.18.38 — Después, cuando el niño regresó a la ermita, vio que su padre tenía una serpiente sobre el hombro, y, debido a su congoja, se puso a llorar a gritos.
SB 1.18.39 — ¡Oh brāhmaṇas!, el ṛṣi, quien había nacido en la familia de Aṅgirā Muni, al oír a su hijo llorando, abrió los ojos gradualmente y vio la serpiente muerta que tenía alrededor del cuello.
SB 1.18.40 — Él arrojó a un lado la serpiente muerta y le pregunto a su hijo que por qué estaba llorando, que si alguien le había hecho daño. Al oír esto, el niño le explicó lo que había ocurrido.
SB 1.18.41 — El padre oyó de labios de su hijo que el Rey había sido maldecido, aunque nunca debió haber sido condenado, pues era el mejor entre los seres humanos. El ṛṣi no congratuló a su hijo, sino que, por el contrario, comenzó a arrepentirse, diciendo: ¡Ay de mí! ¡Qué acto tan pecaminoso ha realizado mi hijo! Él ha impuesto un castigo muy severo por una ofensa insignificante.
SB 1.18.42 — ¡Oh, hijo mío!, tienes una inteligencia inmadura, y, por consiguiente, no sabes que el rey, que es el mejor de los seres humanos, es como la Personalidad de Dios. A él nunca se le debe poner en el mismo nivel que los hombres comunes. Los ciudadanos del Estado viven con prosperidad, gracias a la protección que les brinda su insuperable valor.
SB 1.18.43 — Mi querido niño, el Señor, quien porta la rueda de una cuadriga, es representando por el régimen monárquico, y cuando este régimen queda abolido, el mundo entero se llena de ladrones, que entonces vencen de inmediato a los súbditos desprotegidos, como si éstos fueran ovejas dispersas.
SB 1.18.44 — A causa de la terminación de los regímenes monárquicos y a que truhanes y ladrones robarán la riqueza de la gente, habrá grandes desórdenes sociales. La gente será herida y matada, y los animales y las mujeres serán robados. Y nosotros seremos responsables de todos esos pecados.
SB 1.18.45 — En ese entonces, la generalidad de la gente se apartará de un modo sistemático de una civilización progresiva, en lo que respecta a las ocupaciones cualitativas de las castas y las órdenes de la sociedad, y en lo que respecta a los mandamientos védicos. Así pues, dicha gente se sentirá más atraída al desarrollo económico para la complacencia de los sentidos, y como resultado de ello habrá una población no deseada que va a estar al nivel de los perros y los monos.
SB 1.18.46 — El emperador Parīkṣit es un rey piadoso. Él es sumamente célebre y es un devoto de primera de la Personalidad de Dios. Él es un santo entre los miembros de la orden real, y ha ejecutado muchos sacrificios de caballo. Cuando un rey de su categoría se siente cansado y fatigado, habiendo sido atacado por el hambre y la sed, no merece en absoluto que se lo maldiga.
SB 1.18.47 — Luego, el ṛṣi le oró a la omnipresente Personalidad de Dios pidiéndole que perdonara a su inmaduro hijo, el cual carecía de inteligencia y había cometido el gran pecado de maldecir a una persona que estaba completamente libre de todo pecado, que era subordinada y que merecía ser protegida.
SB 1.18.48 — Los devotos del Señor son tan tolerantes, que incluso si son difamados, engañados, maldecidos, perturbados, desdeñados o incluso matados, jamás tiene deseos de vengarse.
SB 1.18.49 — El sabio se lamentó así del pecado que cometió su propio hijo. Él no le dio mucha importancia al insulto de que lo había hecho objeto el Rey.
SB 1.18.50 — Por lo general, aunque a los trascendentalistas se los involucre en las dualidades del mundo material, ellos no se afligen. Ni tampoco disfrutan [con cosas mundanas], pues están ocupados de un modo trascendental.



CAPÍTULO 19

SB 1.19.1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Mientras el Rey (Mahārāja Parīkṣit) regresaba al hogar, sintió que el acto que había cometido contra el intachable y poderoso brāhmaṇa había sido atroz e incivilizado. En consecuencia, se sintió afligido.
SB 1.19.2 — (El rey Parīkṣit pensó:) Por haber desatendido las disposiciones del Señor Supremo, debo suponer sin duda que alguna dificultad me embargará en el futuro cercano. Ahora deseo sin reservas que la calamidad aparezca en este momento, pues de ese modo me liberaré de la acción pecaminosa y no cometeré de nuevo una ofensa de esa clase.
SB 1.19.3 — Soy incivilizado y pecador por haber descuidado la cultura brahmínica, el cultivo de conciencia de Dios y la protección de la vaca. En razón de ello, deseo que mi reino, fuerza y riquezas se quemen de inmediato con el fuego de la ira del brāhmaṇa, de manera que en el futuro no me vea guiado por esas actitudes desfavorables.
SB 1.19.4 — Mientras el Rey se arrepentía de ese modo, recibió la noticia de su muerte inminente, que, como resultado de la maldición proferida por el hijo del sabio, se debería a la mordida de una serpiente alada. El Rey lo tomó como una buena noticia, pues ello sería la causa de su indiferencia hacia las cosas mundanas.
SB 1.19.5 — Mahārāja Parīkṣit se sentó firmemente en la ribera del Ganges para concentrar la mente en el estado de conciencia de Kṛṣṇa, rechazando todas las demás prácticas de la autorrealización, debido a que el servicio trascendental y amoroso que se le presta a Kṛṣṇa es el logro más grande de todos, pues supera a todos los demás métodos.
SB 1.19.6 — El río (el Ganges, a orillas del cual el Rey se sentó a ayunar) lleva las más auspiciosas de todas las aguas, las cuales están mezcladas con el polvo de los pies de loto del Señor y con hojas de tulasī. Por lo tanto, esa agua santifica los tres mundos por dentro y por fuera, e incluso santifica al Señor Śiva y a otros semidioses. En consecuencia todo el que esté destinado a morir debe refugiarse en ese río.
SB 1.19.7 — Así pues, el Rey, el digno descendiente de los Pāṇḍavas, se decidió de una vez por todas y se sentó en la ribera del Ganges a ayunar hasta la muerte y entregarse a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, quien es el único capaz de otorgar la liberación. Así, liberándose de toda clase de relaciones y apegos, aceptó los votos de un sabio.
SB 1.19.8 — En esa ocasión, todas las grandes inteligencias y todos los grandes pensadores, acompañados por sus discípulos, y sabios que sólo con su presencia podían santificar de hecho un lugar de peregrinaje, llegaron ahí con el pretexto de hacer una peregrinación.
SB 1.19.9-10 — Procedentes de diferentes partes del universo llegaron ahí grandes sabios, tales como Atri, Cyvana, Śaradvān, Ariṣṭanemi, Bhṛgu, Vasiṣṭha, Parāśara, Viśvāmitra, Aṅgirā, Paraśurāma, Utathya, Indrapramada, Idhmavāhu, Medhātithi, Devala, Ārṣṭiṣeṇa, Bhāradvāja, Gautama, Pippalāda, Maitreya, Aurva, Kavaṣa, Kumbhayoni, Dvaipāyana y Nārada, la gran personalidad.
SB 1.19.11 — También había muchos otros santos semidioses, reyes y miembros de órdenes monárquicas especiales denominadas aruṇādayas (una categoría especial de rājarṣis) de diferentes dinastías de sabios. Cuando todos ellos se reunieron para encontrarse con el Emperador (Parīkṣit), éste los recibió debidamente y postró la cabeza en el suelo.
SB 1.19.12 — Después de que todos los ṛṣis y los demás se hubieron sentado cómodamente, el Rey, de pie ante ellos humildemente y con las manos juntas, les hizo saber de su decisión de ayunar hasta la muerte.
SB 1.19.13 — El afortunado Rey dijo: Somos, sin duda, los más agradecidos de todos los reyes a los que se los forma para recibir favores de las grandes almas. Por lo general, ustedes [los sabios] ven a la orden monárquica como desperdicios que tienen que ser desechados y dejados en un sitio apartado.
SB 1.19.14 — La Suprema Personalidad de Dios, el controlador tanto del mundo trascendental como del mundo terrenal, ha tenido a bien apoderarse de mí en la forma de la maldición de un brāhmaṇa. Como estoy demasiado apegado a la vida familiar, el Señor, a fin de salvarme, ha aparecido ante mí de modo tal, que sólo por temor me desapegaré del mundo.
SB 1.19.15 — ¡Oh, brāhmaṇas!, tan sólo acéptenme como un alma totalmente entregada, y que la madre Ganges, la representante del Señor, también me acepte de ese modo, pues ya he puesto los pies de loto del Señor en mi corazón. Que la serpiente alada - o cualquier otras cosa mágica que el brāhmaṇa haya creado - me muerda cuanto antes. Yo sólo deseo que todos ustedes continúen cantando acerca de las hazañas del Señor Viṣṇu.
SB 1.19.16 — De nuevo, ofreciéndoles reverencias a todos ustedes, los brāhmaṇas, oro pidiendo que, si he de nacer de nuevo en el mundo material, tenga pleno apego al ilimitado Señor Kṛṣṇa, la compañía de Sus devotos y relaciones amistosas con todos los seres vivientes.
SB 1.19.17 — Con perfecto autocontrol, Mahārāja Parīkṣit se sentó en un asiento de paja colocado en la ribera sur del Ganges, con las raíces de paja en dirección al Este, y él se puso de frente al Norte. Apenas un poco antes, había dejado a su hijo a cargo del reino.
SB 1.19.18 — Así pues, el Rey, Mahārāja Parīkṣit, se sentó a ayunar hasta la muerte. Todos los semidioses de los planetas superiores elogiaron los actos del Rey, y con placer se pusieron a desparramar flores continuamente sobre la Tierra y a tocar tambores celestiales.
SB 1.19.19 — Todos los grandes sabios que estaban ahí reunidos también elogiaron la decisión de Mahārāja Parīkṣit, y expresaron su aprobación diciendo: “Muy bien”. Los sabios están inclinados por naturaleza a hacerles el bien a los hombres comunes, ya que tienen todos los poderes cualitativos del Señor Supremo. Por consiguiente, ellos se sintieron muy complacidos al ver a Mahārāja Parīkṣit, un devoto del Señor, y hablaron de la siguiente manera.
SB 1.19.20 — (Los sabios dijeron:) ¡Oh, tú, el principal de todos los reyes santos de la dinastía de Pāṇḍu, que están estrictamente en la línea del Señor Śrī Kṛṣṇa! No es en absoluto asombroso que abandones tu trono, el cual está decorado con los yelmos de muchos reyes, para poder tener la compañía eterna de la Personalidad de Dios.
SB 1.19.21 — Todos nosotros esperaremos aquí hasta que el principal devoto del Señor, Mahārāja Parīkṣit, regrese al planeta supremo, que está completamente libre de toda contaminación mundana y de toda clase de lamentos.
SB 1.19.22 — Todo lo que los grandes sabios hablaron era muy grato al oído, estaba lleno de significado y fue presentado de modo apropiado como algo absolutamente cierto. Así que, después de oír a los grandes sabios, Mahārāja Parīkṣit, deseando oír hablar de las actividades del Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, los congratuló.
SB 1.19.23 — El Rey dijo: ¡Oh, grandes sabios!, todos ustedes han tenido la bondad de reunirse aquí, procedentes de todas partes del universo. Todos ustedes son como el conocimiento supremo en persona, el cual reside en el planeta que se encuentra por encima de los tres mundos (Satyaloka). En consecuencia, ustedes están inclinados por naturaleza a hacerles el bien a los demás, y, con excepción de esto, no tienen ningún otro interés, ni en esta vida ni en la siguiente.
SB 1.19.24 — ¡Oh, brāhmaṇas dignos de confianza!, ahora les pregunto acerca de mi deber inmediato. Por favor, después de la debida deliberación, háblenme del inmaculado deber de todos en todas las circunstancias, y específicamente de aquellos que están a punto de morir.
SB 1.19.25 — En ese momento apareció el poderoso hijo de Vyāsadeva, quien viajaba por la Tierra desinteresado y satisfecho consigo mismo. Él no presentaba ninguna señal de pertenecer a ninguna orden social o condición de la vida. Él estaba rodeado de mujeres y niños, y vestía como si los demás lo hubieran desdeñado.
SB 1.19.26 — Este hijo de Vyāsadeva tenía tan sólo dieciséis años de edad. Él tenía delicadamente formadas las piernas, las manos, los muslos, los brazos, los hombros, la frente y las demás partes del cuerpo. Sus ojos eran amplios y hermosos, y tenía la nariz y las orejas muy levantadas. Él tenía una cara muy atractiva, y un cuello bien formado y tan hermoso como una caracola.
SB 1.19.27 — Él tenía la clavícula carnosa, el pecho amplio y grueso, el ombligo profundo y el abdomen bellamente delineado. Tenía largos brazos, y su cabello rizado le caía sobre su hermosa cara. Él estaba desnudo, y el color de su cuerpo reflejaba el del Señor Kṛṣṇa.
SB 1.19.28 — Él era negruzco, y era muy hermoso a causa de su juventud. Debido al encanto de su cuerpo y a sus atractivas sonrisas, les resultaba agradable a las mujeres. Aunque él trataba de encubrir sus glorias naturales, los grandes sabios allí presentes eran todos expertos en el arte de la fisonomía, por lo cual lo honraron levantándose de sus asientos.
SB 1.19.29 — Mahārāja Parīkṣit, a quien también se conoce como Viṣṇurāta (aquel a quien Viṣṇu siempre protege), postró su cabeza para recibir al huésped principal - Śukadeva Gosvāmī - . En ese momento, todos los niños y mujeres ignorantes dejaron de seguir a Śrīla Śukadeva. Recibiendo el respeto de todos, Śukadeva Gosvāmī tomó su excelso asiento.
SB 1.19.30 — Śukadeva Gosvāmī fue entonces rodeado por santos sabio y semidioses, tal como a la Luna la rodean las estrellas, los planetas y otros cuerpos celestes. Su presencia era espléndida, y todos lo respetaban.
SB 1.19.31 — Desde su asiento, el sabio Śrī Śukadeva Gosvāmī se veía muy apacible, inteligente y dispuesto a responder cualquier pregunta sin vacilar. El gran devoto, Mahārāja Parīkṣit, se acercó a él, le ofreció sus respetos postrándose ante él, y le hizo preguntas de un modo cortés, con palabras gratas y las manos juntas.
SB 1.19.32 — El afortunado Rey Parīkṣit dijo: ¡Oh, brāhmaṇa!, sólo por tu misericordia nos has santificado, haciendo que seamos como lugares de peregrinaje, y todo por tu presencia aquí como huésped mío. Por tu misericordia, nosotros, que no somos más que indignos monarcas, nos volvemos merecedores de prestarle servicio al devoto.
SB 1.19.33 — Por el simple hecho de recordarte, nuestras casas se santifican al instante. Y, ¿qué puede decirse del hecho de verte, tocarte, lavar tus santos pies y ofrecerte un asiento en nuestro hogar?
SB 1.19.34 — Así como el ateo no puede permanecer en presencia de la Personalidad de Dios, así mismo los invulnerables pecados de un hombre quedan eliminados de inmediato en tu presencia, ¡oh, santo!, ¡oh, gran místico!
SB 1.19.35 — El Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, quien es muy querido por los hijos del rey Pāṇḍu, me ha aceptado como uno de sus parientes, sólo para complacer a Sus grandes primos y hermanos.
SB 1.19.36 — De lo contrario (de no haber sido inspirado por el Señor Kṛṣṇa), ¿cómo es posible que hayas aparecido aquí voluntariamente, pese a que te desplazas de incógnito ante el hombre común y eres invisible para los que estamos al borde de la muerte?
SB 1.19.37 — Tú eres el maestro espiritual de grandes santos y devotos. Por lo tanto, te ruego que me enseñes cuál es el camino de la perfección para todas las personas, y especialmente para aquel que está a punto de morir.
SB 1.19.38 — Por favor, hazme saber lo que un hombre debe oír, cantar, recordar y adorar, y también lo que no debe hacer. Por favor, explícame todo eso.
SB 1.19.39 — ¡Oh, poderoso brāhmaṇa!, se dice que tú a duras penas permaneces en las casas de los hombres lo suficiente como para ordeñar una vaca.
SB 1.19.40 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: De ese modo, el Rey habló y le hizo preguntas al sabio, usando un lenguaje grato. Luego, la gran y poderosa personalidad, el hijo de Vyāsadeva, quien conocía los principios de la religión, comenzó a responder.

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