TATVAMASI "Tú eres eso" - AHAM BRAHMASMI " Yo soy Brahman" - AYAMATMA BRAHMAN "Este Yo es Brahman" - PRAJÑANAM BRAHMAN "La Conciencia es Brahman" - SATCHIDANANDAM BRAHMAN "La eterna existencia, la conciencia eterna, la eterna paz es Brahman".
"Mi enseñanza no es una filosofía. Es el resultado de experiencia directa. Mi enseñanza es un medio de practicar, no algo a lo que aferrarse o motivo de adoración. Mi enseñanza es como una balsa que permite cruzar el río. Sólo un tonto llevaría la balsa de vuelta después de haber llegado y alcanzado la otra orilla de la liberación. " - Buddha
"Los grandes sabios no se identifican con ninguna religión o credo particular. Están por encima de ese tipo de distinciones. Ellos pertenecen a toda la humanidad." - Swami Rama

"Sirve, ama, da, purifícate, medita y realízate. Sé bueno, haz el bien, sé amable y compasivo. Pregúntate: ¿Quién soy yo? Conoce el Ser y sé libre." - Sri Swami Sivananda Maharaj

"No te quedes sentado en forma ociosa. Sabe que tú eres Divino en tu naturaleza esencial. Tú no has venido aquí a llorar y a lamentarte. Afirma tu Divina naturaleza. Despierta! Levántate! Tú eres un peregrino en el sendero de la Verdad." - Swami Chidananda
Si hay una constante en todas las fuentes de yoga, esa es su insistencia en el carácter “secreto” de su enseñanza. El secretismo es la forma de salvaguardar la transmisión íntegra y protegerla de contaminaciones externas. Aunque actualmente el acceso a todo tipo de información es libre, rápido y cómodo, el carácter secreto del yoga sigue estando vigente. Cabe distinguir entre “información”, a la cual se puede acceder de manera casi ilimitada, y “conocimiento”, cuyo acceso está tan restringido hoy como siempre lo ha estado. En la tradición india, el conocimiento es un bien que se merece y conquista, no un derecho que tienen todos los hombres por igual, a modo de como se entiende en el mundo moderno. Tradicionalmente, el acceso a los textos clásicos estaba restringido a iniciados en yoga, principalmente porque su comprensión dependía directamente de su práctica. De esta forma, se evitaban malas lecturas manteniendo la escritura en secreto. Actualmente, casi todo el mundo puede tener acceso a la lectura de estas obras o a alguna de sus traducciones. Sin embargo, de todos los que tendrían acceso a la lectura, verdaderamente muy pocos se interesarán por las obras, y de esos, otros pocos las leerán. De esos escasos lectores, alguno será practicante de yoga. Y de esos practicantes, quizá alguno llegue a comprender su contenido. De esta manera, se puede entender que la restricción de este tipo de textos sigue siendo la misma que cuando fueron redactados por primera vez. La única diferencia es que tradicionalmente se evitaban las lecturas inapropiadas a través del secretismo, y en el mundo moderno, el libre acceso a la información propicia que algunos confundan “información” con “conocimiento”. Más allá de esas distinciones, el conocimiento verdadero sigue estando protegido como siempre lo estuvo. - José A. Offroy

sábado, 7 de junio de 2014

LA EXPERIENCIA DE LA NADA - Sri Nisargadatta Maharaj - part 2

2. EN EL NIVEL MÁS ALTO NADA ES; EN EL NIVEL MUNDANO TODO ES

Sri Nisargadatta

VISITANTE: Perdóneme por volver a lo que Maharaj dijo ayer, porque lo olvidé. Yo le pregunté sobre la presencia del gurú, y usted dijo que hay algo que dice «gurú-gurú-gurú».

MAHARAJ: Oh sí, gurú significa esa «yo soidad» misma, el hecho de que usted siempre recuerda «yo soy», «yo soy», «yo soy» —es decir gurú-gurú-gurú, como el sonido del motor de un coche funcionando. Es un recordatorio continuo de que usted es.
Para esta conversación insignificante, ¿por qué está usando este equipo? (refiriéndose al magnetofón).

V: Porque la conversación insignificante nos lleva todo el tiempo a eso que no es insignificante.

M: Justamente.

V: ¿Puedo hacer una pregunta?

M: Por supuesto.

V: Esta mañana Maharaj decía que debe seguirse este misterio del conocedor y lo conocido. Lo conocido no es realmente conocido por un conocedor. Lo conocido es conocido porque sus percepciones, pensamientos, sensaciones, son movimientos en la consciencia, y son conocidos debido a su aparición en la luz de la consciencia. ¿Es eso correcto?

M: Es exactamente eso. Un jnani es el más estúpido… (Él no está interesado en conocer en el sentido convencional). Cuando aparece este estado de vigilia, esta consciencia, sólo entonces aparece todo. Antes de eso, ¿dónde se plantea la cuestión del conocimiento, de la ignorancia, o de jnana?

V: Pero el sueño profundo, ¿es eso realmente un estado?

M: Sí, la combinación integral del estado de vigilia, sueño profundo y el estado de sueño con sueños comprende «yo soy».

V: Pero en el sueño profundo, no hay ningún tiempo.

M: El tiempo está ahí, solo la presenciación del tiempo no está ahí.

V: ¿Cómo puede haber tiempo si no hay ninguna presenciación?

M: Su reloj hizo el trabajo de presenciar y le dijo a usted que estuvo dormido du-rante ocho horas.

V: Así pues, ¿la presenciación viene después?

M: ¡Concedido!

V: En el sueño profundo mismo, no hay ningún tiempo.

M: El que se lo dice a usted después, ¿cómo es antes de que se lo diga?

V: Sin forma.

M: Cuando eso es sin forma, cuando la forma no está disponible, la consciencia «yo soy» no está tampoco.

V: Así pues, en el sueño profundo no hay ningún «yo soy».

M: No. Sin embargo la presenciación del sueño profundo acontece. El principio que presencia el sueño profundo no duerme.

V: Yo no comprendo que algo pueda ser sin tiempo y que sin embargo exista —el sueño profundo.

M: Entre usted en un profundísimo samadhi, entonces entenderá eso. Si usted quiere encontrar un estado de nada, usted mismo debe entrar también en un estado de nada.

V: Eso es lo que yo llamo «omnipresencia», o presencia.

M: La «yo soidad» es la presencia. Esa presencia «yo soidad» no debe estar aquí. Sólo la no-«yo soidad» puede encontrar esa nada.

V: Aún hay… no tengo ninguna palabra para ello… presencia. No hay ningún pensamiento, ninguna sensación. Pero hay…

M: Ningún pensamiento, ninguna sensación.

V: Yo solía entrar en samadhis, lo que era exactamente como el sueño profundo. En tres horas más o menos, notaba que muchas cosas habían sucedido (en mi entorno inmediato). Pero mi gurú estaba muy descontento con eso. Él decía, usted no debe hacer eso.

M: El samadhi y el experimentador del samadhi, ¿logró usted conocer ambos aspectos —el samadhi y el que gozaba del samadhi?

V: Ahora, muchos años después, digo que son idénticos.

M: Efectivamente, el experimentador y la experiencia son uno y lo mismo.

V: Pero no puede ser recordado.

M: Eso no ha de memorizarse; ello no puede ser atrapado por la memoria. El Brahman manifiesto, dinámico y fluido no puede ser atrapado en las palabras.

V: ¿Puede usted decir que todo, incluso la ignorancia y el dolor, es un indicador hacia lo Último?

M: Cuando usted está completamente despersonificado, usted ya no es un indivi-duo; entonces todo lo que es, es un embellecimiento o una decoración o un puja para el Parabrahman. Pero mientras usted está envuelto egoístamente por algunas pala-bras, ningún puja puede acontecer.

V: El conocimiento con C mayúscula, el conocimiento último…

M: ¿Lo Absoluto?

V: Sí, la cognitividad, yo no sé cómo llamarlo…

M: Pero eso no es cognitividad… En lo Absoluto, no hay ninguna cognitividad. La cognitividad está sólo en el pasado.

V: Aquí nos encontramos con la dificultad de las palabras.

M: Mejor no lo llame conocimiento.

V: Consciencia pura.

M: En ese estado, no hay ninguna cognitividad.

V: Pero ninguna inconsciencia tampoco. Ello no es posible.

M: Ello es inconsciente.

V: Desde el punto de vista de la mente.

M: Sí, porque usted es… la indicación se da con referencia a la consciencia. Esa es la razón por lo que usted lo llama «no consciencia».

V: Sí. Pero en realidad, desde su propio punto de vista…

M: Usted está hablando de lo Absoluto. No hay ninguna «yo soidad».

V: Yo no sé cómo llamarlo…

M: Llámelo Absoluto. En el momento en que usted dice «conocimiento», entra la cualidad.

V: Yo no quiero decir eso.

M: ¿Está usted hablando del estado nirguna?

V: Yo no conozco este término sánscrito.

M: Guna significa «yo soidad»; y nirguna significa «no-yo soidad».

V: «Yo soy» desaparece en lo Absoluto.

M: Sí, un estado de no-conocimiento.

V: ¡Un estado de no-conocimiento… que conoce! [risas].

M: La cognitividad aparece en el estado de no-conocimiento.

V: Sí, la eseidad relativa es conocida, es registrada en lo Absoluto.

M: La eseidad aparece sobre el fondo de lo Absoluto. ¿Verdad?

V: Así pues, es conocida… en lo Absoluto. La eseidad es conocida como un objeto.

M: Si la cognitividad no es conocida, ¿quién la llamaría «cognitividad»?

V: No hay nadie para llamarla nada.

M: ¡Esa es la respuesta!

V: Así pues, lo he comprendido bien esta mañana: ¿Nos aconseja Maharaj que descubramos quién es el presenciador en el sueño profundo?

M: Todas estas declaraciones verbales son sólo para agradar a alguien. En realidad, no hay ninguna substancia en todo esto.

V: Así pues, ¿no hay ningún consejo?

M: A la naturaleza manifiesta, dinámica, ¡no la defina con las palabras! Sólo sea. No conceptualice. Actualmente todo el mundo está agobiado por las palabras. Suponga que aquí hay un niño, y que el niño muere. Sea lo que sea ese principio, ese principio dinámico ha abandonado el cuerpo. No, usted no puede decir lo que es ese principio dinámico. Ahora no tiene ningún nombre. Debido a esta asociación con el cuerpo, usted ha intentado capturarlo con las palabras.

V: Así pues, las palabras son el único problema.

M: Sí. Todo el problema reside en las palabras. Puesto que ese principio que ha dejado el cuerpo está ahora liberado del cuerpo, usted no puede capturarlo con palabras. El principio de eseidad dinámica, sufre debido a su asociación con el cuerpo, al aceptar una cierta forma y ciertas palabras y conceptos. Sin eso —sin la forma, y sin palabras— ¿cómo puede sufrir?

V: Todo esto cesa inmediatamente cuando uno lo ve como una puja para lo Último.

M: Eso significa que cesa toda esta palabrería. Usted puede entenderlo de ese modo. Una vez que comprende que usted no es el cuerpo y que usted no está envuelto en el nombre y la forma, y que usted es sólo este Brahman manifiesto, usted es libre.

V: Incluso la idea «yo no soy libre» es parte de la puja.

M: ¿Qué entiende usted por «puja»? Puja es un proceso o una ayuda para propiciar a alguien.

V: Bien, de acuerdo. ¿Podría usted llamarlo darishma?

M: Llámelo como usted quiera. Es una expresión de ella.

V: Es la consciencia jugando consigo misma.

M: Sí.

(A un visitante recién llegado) Si usted se va a sentar aquí, debe hacer preguntas. Si no va a hacer preguntas, tome asiento detrás.

V: Si uno viene aquí, debe tender su cuello. De otro modo, no es de ninguna utilidad (estar aquí).

M: Si usted entra en la arena, debe batirse con preguntas.

SEGUNDO VISITANTE: Por supuesto, por supuesto.

M: (Señalando a un tercer visitante) Durante años, él ha estado intentando asimilar el conocimiento, pero no ha obtenido un ápice del conocimiento. ¿Qué conocimiento obtuvo usted?

V: El hombre ignorante no tiene ningún conocimiento y el sabio no tiene cono-cimiento. Entonces ¿cuál es la diferencia?

M: El ignorante tiene que adquirir el conocimiento, porque el conocimiento es válido para el ignorante. Para el jnani, no hay ningún sentido en el conocimiento, porque rechaza el conocimiento como irreal. Por consiguiente, no considera el cono-cimiento. Esa es la razón por la que no tiene ningún conocimiento.

V: En realidad nadie puede tener conocimiento, nadie puede tener nada.

M: En realidad nadie puede evitar el conocimiento. ¿Qué significa «nadie»?

V: Es el «propietario».

M: ¿Significa «nadie» lo que podría referirse a «quién»?

V: «Nadie» es el propietario a quien usted no puede conocer. Incluso el propietario desaparece instantáneamente… Así pues, yo no podría ser el poseedor del conocimiento por dos razones. Primero, uno no puede poseer ningún pensamiento… Segundo, el propietario no vive más tiempo que uno o dos segundos. Él también es un pensamiento.

M: Todo esto es correcto en el nivel mundano, pero, verdaderamente, nada es. En el nivel más alto, realmente, nada es. En el nivel mundano, todo es.

V: ¿Significa esto que todo es una forma de consciencia?

M: Todo lo que es, es sólo una expresión de la consciencia. Si la consciencia no está aquí, la expresión de la consciencia no está tampoco. Por consiguiente, nada es. Y esta consciencia es un concepto que nadie ha pedido; ha aparecido espontáneamente.

V: Así pues, una vez que se ha escuchado la verdad, realmente sólo hay un obstáculo, pensar que uno puede alcanzarla cuando en realidad no se puede.

M: Después de que uno ha obtenido la verdad, sólo hay un obstáculo…

V: Parece que uno tenga que alcanzarla para conseguirla.

M: Cuando se ha escuchado la verdad, es menester aún emularla para alcanzarla.

V: Su tentativa para comprenderla, ese es el único obstáculo. El «¿cómo?».

M: Porque la verdad no tiene ninguna forma, ningún nombre. Así pues, ¿cómo puede ser comprendida?

V: Sin embargo eso es algo que uno continúa tratando de obtener durante un lar-go periodo.

M: En el proceso de tratar de comprender, usted se purifica y el proceso se calma. Mientras la esencia de alimento del cuerpo está disponible, esta consciencia perdura. Cuando la consciencia abandona el cuerpo, esa cognitividad ya no está más aquí. Sólo queda la consciencia universal sin la cognitividad, el estado de no-cognitividad o de nada más.
Entonces, en ese estado, no se plantea ninguna cuestión de manifiesto o no-manifiesto. Eso viene sólo con la presencia de la consciencia. Mientras la asociación con la esencia del cuerpo está aquí, este guna, este estado de «yo soidad» o eseidad, está disponible. Pero una vez que esta esencia de alimento se va, ese estado de «yo soidad» también se va. Este guna, esta consciencia, depende enteramente de la esen-cia de alimento del cuerpo. Una vez que ésta última está agotada, o ya no está dispo-nible, esta consciencia o este guna tampoco está aquí. Repito, la fuerza vital, el toque de «yo soidad» o este guna, no está aquí en la ausencia de la esencia de alimento del cuerpo, ya se trate de una hormiga o de un elefante.
Todas las historias sobre la reencarnación, o el renacimiento, son solo cuentos apropiados para las masas ignorantes.

V: ¿Se proyecta el pasado siempre desde este momento?

M: Todo lo que ha sucedido, eso es «el pasado».

V: Pero nunca podemos tocar el pasado; nosotros somos sólo ahora. Así pues, no podemos tocar nada que no sea ahora. Por consiguiente, tal vez, no hay tal cosa como el pasado.

M: ¿Qué tiene usted que decir…?

V: Pues que si no hay pasado, no hay esclavitud.

M: Pero ¿quién dice que no puede ser tocado? ¿El pasado?

V: Yo lo digo.

M: ¿Pero quién es el que dice «yo»? Esto significa que por la palabra «yo», ese chetana, ese principio manifiesto, dinámico, se ha atrapado a sí mismo en esa palabra «yo». Si ese principio dinámico, manifiesto, no está atrapado en el concepto, entonces no tiene nacimiento ni muerte.

V: ¿Es posible, cuando uno busca lo que uno es, que no se identifique a sí mismo con la consciencia, sino que la malinterprete? ¿Podría ser que cuando uno se busca a sí mismo, tome esta consciencia, de la que habla Maharaj, por lo que uno es, de manera que la confunda?

SEGUNDO VISITANTE: Usted confunde la consciencia con lo Último.

M: Sí, esa consciencia es el prerrequisito para todo. Sin la consciencia, usted ni siquiera puede hacer esa búsqueda, usted no puede mirar dentro.
Por favor continúe con la pregunta.

V: Eso es todo. Pero cuando se comete este error, cuando uno se identifica a sí mismo con la consciencia, ¿hay todavía algún tipo de sensación o experiencia?

M: Usted es la consciencia. ¿Dónde se plantea la cuestión de su unión con la consciencia? Su consciencia significa «usted es». Su «yo soidad» y la consciencia no están separados. El estado mismo «usted es» es la consciencia. ¿Puede seguirme? Usted sabe que usted es, sin las palabras «usted es». Eso mismo es la consciencia.

V: ¿Puede esta consciencia existir sin formas?

M: Esta consciencia no puede conocerse a sí misma en la ausencia de una forma, de la esencia del cuerpo de alimento. El cuerpo es una forma. Por ejemplo, usted está detectando un mal olor. Debe haber algo desde lo cual emana el mal olor. Algo debe estar presente. Igualmente, para tener este toque de «yo soidad», algo debe estar aquí. ¿Y qué es ese algo? El cuerpo, la esencia del alimento. Este cuerpo, que es la esencia del alimento, debe estar aquí. El almacén de la esencia del alimento es el cuerpo.
(Después de una larga pausa) Yo tenía grandes expectativas en usted, en que iniciaría alguna conversación interesante. Si nadie habla, concluiré la sesión y man-daré a la gente a su casa.

V: He tenido que preparar las preguntas. Tengo que apuntarlas, porque cuando me siento aquí todas mis preguntas se desvanecen. Cuando llego a casa, las preguntas vuelven.
Usted dijo que uno debe recordar siempre «yo soy».

M: ¿Es necesario que usted deba recordar que usted es? Espontáneamente usted sabe y recuerda que usted es. Esa es la razón por la que ha venido aquí, ¿no es así? Porque usted es. Permanezca quieto ahí. Actualmente, usted todavía no tiene esa comprensión para poder darse cuenta de la felicidad que conlleva ese estado. Usted todavía tiene que desarrollarse.

V: No lo consigo.

M: Usted no está todavía lo bastante maduro. Y en realidad… cuando finalmente comprenda, entenderá que todo esto, cualquier cosa que usted haya comprendido, no es la verdad.

V: Eso es lo que comprendo con la mente.

M: ¿Qué puede comprender la mente? ¿Puede tener la mente alguna sabiduría? Cualquier cosa que pasa, ella la observa, eso es la mente. Todo lo que se lee, todo lo que se oye, vuelve de nuevo afuera —eso es la mente. Cualesquiera que fueran las impresiones más antiguas que entraron, cuando salen afuera, constituyen la mente.

V: Hasta cierto punto, no quiero hacer preguntas, porque si hago una pregunta inteligente y obtengo una respuesta inteligente a cambio, devengo cada vez más inteligente y eso no es de ninguna utilidad.

M: Usted hace una pregunta inteligente y obtiene una respuesta inteligente. ¿Es eso lo que quiere decir?

V: Sí. Esto me hace aún más inteligente, y luego empiezo… eso no es de ninguna utilidad. Por consiguiente, no quiero hacer preguntas.

M: ¿Así que usted no quiere devenir inteligente? El estado que usted quiere es la no-inteligencia. ¿Es algo semejante a eso?

V: Yo puedo devenir muy inteligente, pero eso no ayuda. No me hace feliz.

M: Eso no es de ninguna utilidad. Pero ¿quién lo observa? ¿Quién está diciendo esto? ¿Quién ha hecho todas las observaciones?

V: ¿El presenciador?

M: Me gustaría saber ¿quién es ese presenciador y el presenciador de qué?

V: Bueno, puedo decir que yo soy el presenciador… No estoy seguro.

M: ¿Y el presenciador de qué?

V: De la inteligencia, del mundo, de todo, de todo lo que es manifestado.

M: ¿Cuánto tiempo va a estar usted en ese puesto de presenciador? ¿Cuánto tiempo está usted en una posición de presenciador?
Es la cognitividad lo que es el problema, la fuente de todos los problemas. En la ausencia de la cognitividad, de esa consciencia, ¿dónde se plantea la cuestión de la miseria, el dolor o el placer?

V: En ninguna parte.

M: Ahora lo sabe, puede irse a su casa; usted lo ha conseguido.

V: Pero yo no lo siento, no lo experimento de esa manera. Puedo explicar todo muy inteligentemente, sin embargo no funciona, ni siquiera para mí mismo.

M: Mientras la eseidad, la «yo soidad» esté aquí, (por qué preocuparse de) la uti-lidad o no utilidad. En la ausencia de la consciencia, no se plantea ninguna cuestión de utilidad o no utilidad.

V: ¿Por qué utilidad?

M: Utilidad o no utilidad.

V: ¿Significa eso la pérdida de la consciencia?

M: ¿Cogió usted alguna vez la consciencia, y la hizo suya, su propiedad?

V: No.

M: Entonces permanezca tranquilo. Ella (la consciencia) ha venido espontáneamente.
¿Cómo es que todo el mundo se ha quedado en silencio repentinamente?

V: ¿No es lo que Maharaj quiere? [risas].

SEGUNDO VISITANTE: ¿Podemos recibir algún consejo para no confundir las cosas? Algunas veces tomo esto como «yo soy», otras veces tomo eso como «yo soy». ¿Puede Maharaj dar algún consejo para asegurar que no tomemos equivocadamente algo por «yo soy»?

M: No diga yo soy esto, yo soy eso. Sólo aférrese a usted mismo, a usted es. Simplemente sea. Simplemente sea «usted es». ¿Me sigue?

V: Sí, pero algunas veces imagino que experimento «yo soy». Algunas veces, no siempre.

M: En cada instante usted experimenta «yo soy». ¿No se está usted experimentando justamente ahora? ¿No es verdad?

V: Como un cuerpo, sí.

M: Usted sabe que usted es, ¿no es así?

V: Sí, como un cuerpo, como una mente, yo soy.

M: Antes del cuerpo, y antes de la mente, ¿no está usted ahí?

V: No lo sé.

M: ¿Es usted, o no es usted? ¿Quién reconoce a la mente? Usted reconoce a la mente. Así pues, usted está…

V: Separado.

M: Al reconocer a la mente, usted es aparte de la mente, ¿no es así?

V: Sí.

M: Usted reconoce al cuerpo. Así pues, usted es aparte del cuerpo. Usted existe antes del cuerpo, separado del cuerpo y separado de la mente, ¿no es así? ¿Comprende usted?

V: Comprendo.

M: Pregunte algo más.

V: Así pues, sobre mi primera pregunta: ¿no tiene Maharaj ningún consejo para no confundir las cosas?

M: Usted es meramente el presenciador de todo. En realidad, usted no está mezclado con nada. Usted es el presenciador de todo, como ello es.

V: A veces, cuando estaba en Atenas, pensaba que miraba desde este punto o desde ese punto. Cuando pienso que el cuerpo es mío, puedo verlo; en otros momentos también puedo verlo, pero desde otro punto de vista.

INTÉRPRETE: Usted dice que algunas veces ve el cuerpo desde el frente, algunas veces desde la espalda; ¿es parecido a esto?

V: No, no quiero decir eso. Quiero decir el cuerpo-mente, dependiendo del punto de vista.

M: Usted es separado del cuerpo y de la mente, ¿no es así?

V: Sí.

M: Eso es suficiente.

V: ¿Cómo devenir maduro rápidamente? (risas)

M: Usted maduraría rápidamente si permaneciera firme en su «nada». Yo soy sólo «nada». Yo soy nada. Con esa nada usted devendrá maduro.

V: ¿Es eso lo mismo que cuando se medita y se continúa repitiéndolo (el mantra) en la cabeza?

M: Suponga que usted medita, que medita sobre el atman o sobre alguna cosa, ¡sea ahí! ¡Receda! Cualquier cosa que usted medite, ¡usted no es eso! Cualquier cosa que usted observe, usted no es eso. Así, de esta manera, rechace todo lo que usted observe, y finalmente instálese donde ya no es ninguna observación más.

V: Yo sólo podía meditar muy poco por el miedo que surgía…

M: ¡Usted no es el miedo! Usted observaba el miedo, ¿no es así? Usted lo reconoce porque lo acepta. Receda de eso. Usted no es eso. ¡Receda!

V: Pero cuanto más recedo, tanto más miedo viene.

M: Pero aún así, usted tiene que receder. Usted es el fondo, principio último de todo.

V: Es difícil convencerse de eso cuando se medita y el miedo viene; es difícil recordar.

M: ¡Deje que venga el miedo! No importa si usted es abrumado por el miedo y usted muere —lo que quiera que eso sea. Atrapado por el miedo, déjelo morir. Usted está todavía en el fondo, deje que (el miedo) aparezca en usted.

V: Entonces, cuando siento que me estoy muriendo, ¿no es eso ningún problema?

M: Entonces déjese morir. Eso que está atrapado por el miedo morirá, pero usted no morirá. Usted será realmente inmortal.

V: Lo sé, lo he experimentado muchas veces.

I: Usted sobrevivió, ¿no es así? ¿Dígame entonces?

V: El problema es interminable; el miedo y el problema son interminables.

M: Todo se irá, pero usted no se irá; usted no morirá.

V: Intentaré de nuevo.

M: ¿Qué va a hacer ahora?

V: Meditar.

M: Cuando usted dice que entra en meditación, ¿sobre qué medita?

V: Me sentaré y sólo contemplaré lo que aparezca, y luego seguiré diciéndome: «Eso es algo, eso es algo…»

M: Eso es todo, nada más.

V: Y vendré aquí todos los días, por supuesto.

M: ¡Durante cuatro, o cinco días!

V: ¿Qué quiere decir, cuatro o cinco días?

M: Usted puede venir aquí cuatro o cinco días.

V: ¿No más tiempo?

M: No hay acomodo para los recién llegados. De todos modos, para comprender a fondo usted puede venir. Pero luego debe irse.

V: La comprensión misma, no es suficiente para mí.

M: Entonces, ¿qué más quiere usted?

V: Devenir más realizado… (risillas contenidas)

M: ¿Realizado? ¿La realización de quién? ¿De algún otro o suya? Su realización de sí mismo, debe ser como esto… (hace un gesto)

V: ¿Qué quiere decir con «como esto»? Yo no he entendido el punto.

M: Escuche mis conversaciones a fondo durante cuatro o cinco días, y luego váyase y embébalas.

V: Soy completamente consciente de la cuestión que estoy exponiendo, pero ella no puede ser atrapada por la mente o la buddhi (intelecto).
Alguien está realizando… lo inmanifiesto… pero no hay nada que realizar… está ahí siempre. El tiempo y el espacio no lo atan. ¿Correcto?

M: ¿Ha realizado usted eso? ¿Es su experiencia?

V: No.

M: Entonces no me hable sobre algún otro. Esta «yo soidad» no le ocurre a usted. Usted es. ¿Está limitada al tiempo o es más allá del tiempo? Usted sabe ahora que usted no era. Esta «yo soidad» no era; ella ha venido después. La «yo soidad» ha ve-nido en un cierto momento. Usted sabe que usted es. Antes de eso, esta «yo soidad» no era. Así pues, ¿cómo puede usted decir que esta «yo soidad» está más allá del tiempo? Ella está sujeta al tiempo. Ella ha aparecido; por consiguiente, debe desaparecer.

V: (Exposición ininteligible y larga acerca de vivir el «estado inmanifiesto»).

M: Toda esta charla es meramente acrobacias verbales. Yo quiero saber: ¿Qué es esta medicina «usted es»? ¿Por qué es usted? ¿Qué es usted? ¿Debido a qué es usted? En la ausencia de esa medicina «usted es», ¿qué es usted? Antes de comprender esta medicina «usted es» y deshacerse de ella, usted está hablando de un estado sin la medicina «usted es». ¡Comprenda lo que ella es!
Mi estado es: yo soy, sin padres. Yo soy lo Innacido. Similarmente, yo le comprendo a usted sólo como tal. Usted es también lo Innacido, sin padres. Yo le he estado diciendo a usted una y otra vez: el hecho de que usted exista se debe a esa medicina «usted es». Ella tiene un cierto periodo de tiempo. Una y otra vez he estado diciéndole a usted eso, y a pesar de ello usted está exponiendo la misma pregunta básica.
Alguien me hizo una pregunta extraña: yo soy responsable del nacimiento de cincuenta niños. ¿Debido a qué han nacido? Esa fue su pregunta. ¿Suponga que su padre hizo una pregunta tan boba a algún otro?
Toda esta charla sobre lo manifiesto y lo inmanifiesto es mero entretenimien-to. Primero encuentre: ¿Qué es esta medicina «usted es»? ¿Debido a qué? Cuando reconozca y transcienda eso, usted es un Mahatma, y la gente vendrá y hablará con usted. ¿Ha comprendido usted este principio «yo soy»?
Cuando gentes experimentadas espiritualmente vienen aquí, entran en un diálogo sólo por entretenimiento. En el estado verdadero nada es. Toda esta charla espiritual es jerga espiritual. Usted puede hablar en el mundo a las masas ignorantes; usted les puede transmitir cualquier número de conceptos. Permítame darle un ejemplo: En ciertas partes de nuestro país, cuando se muere una persona, sus ornamentos se le dan a un barbero, porque desde el barbero irán a la persona muerta. Ese es el concepto. Y tales conceptos son todos para la gente ignorante. Pero usted no puede contar esos cuentos aquí, cuando se discuten temas espirituales profundos. Finalmente, ¿qué son estas charlas espirituales? Ellas tienen significado mientras prevalece la ignorancia. Para eliminar la ignorancia, es necesario el supuesto conocimiento. El conocimiento elimina la ignorancia y luego él mismo desaparece también; tanto el conocimiento como la ignorancia son arrojados por la borda. Lo que queda es lo Absoluto.
Tome por ejemplo las cuestiones del renacimiento y la reencarnación. En este juego manifiesto de los cinco elementos, no hay ninguna entidad como tal, ningún individuo o personalidad. Del juego de los cinco elementos, cuando la quintaesencia de ese juego, en la forma de la esencia de alimento, apareció en una cierta forma, eso es el momento, eso es la personalidad normal del ignorante.
Mientras que ese cuerpo de esencia de alimento esté disponible con ese soplo vital, la fuerza vital está aquí. Eso es el nacimiento. Cuando el cuerpo ya no está disponible, nosotros lo llamamos muerte. ¡Entonces, de nuevo un renacimiento! ¿Renacimiento de qué? ¡Del juego de los cinco elementos! No hay ningún nacimiento de una cierta personalidad, de éste o ese individuo. La cuestión ni siquiera se plantea.

V: Cuando el cuerpo muere, ¿significa que ya no hay ningún sufrimiento después de la muerte del cuerpo?

 M: ¿Qué entiende usted por la muerte del cuerpo? ¿Muere el cuerpo? ¿Puede morir esto (refiriéndose de nuevo a su mechero)?

V: ¡Pero eso no es una cosa viva!

M: Si usted hace una llama, está llena de vida y de fuego. Cuando el soplo vital abandona el cuerpo, esta cualidad de «yo soidad» también desaparece. Es decir, donde el aire deviene manifiesto, se funde con el aire universal. Esta «yo soidad», la consciencia, también se funde con la consciencia universal. En ese estado, no hay ninguna cognitividad y el cuerpo deviene uno con los cinco elementos. ¿Dónde está la muerte? Cuando la llama se extingue, ¿podría usted llamarlo muerte? En otras palabras, cuando esto está completamente consumido, ¿no es eso muerte? Usted puede llamarlo también muerte.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...